Lo que pasa en el baloncesto de Valladolid solo pasa en Valladolid. Una máxima que también podría acuñarse al fútbol y el Real Valladolid. Porque uno acaba siendo esclavo de sus palabras, de sus discursos de humo y en definitiva de sus mentiras o medias verdades, como lo quieran llamar. Y es que el UEMC Baloncesto Valladolid, por lo visto mal construido y diseñado, se ve obligado a hacer otro movimiento dando la espalda a su cantera. Esa que vendió a bombo y platillo y a la que se agarró como tabla de salvación tras el trágico y esperpéntico descenso de la pasada temporada. La cantera y sus canteranos no existen para David Barrio en el enésimo capítulo de ‘más de los mismo’ en una, en otra, la enésima huida hacia adelante. Y todo porque vuelve a salir al mercado en busca de otro jugador para llenar el vacío del lesionado Pau Carreño (que llegó al club lesionado, para que conste).

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El UEMC Baloncesto Valladolid, viendo las orejas al lobo (tres derrotas en sus últimos cinco partidos) vuelve a reforzarse, esta vez en el juego exterior con la llegada de Antón Bouzán, un tirador, dicen desde el club «de tres fiable» que «conoce la categoría» y que , curiosamente «ha jugado bajo las órdenes de David Barrio en Sant Antoni de Ibiza», por lo visto una filial de Valladolid.

Y… claro, los jugadores del filial militantes en la Tercera FEB (los habituales Neri, Hansen, Bello y Barnes, que se fue, y los olvidados Núñez, Popa, Lambás, O’Callghan y compañía), solo una categoría por debajo de la del primer equipo, no valen ni siquiera para ocupar un sitio de forma eventual. La preguntas son obligadas ¿Y para qué el esfuerzo de un filial si no se cree? ¿Y para qué se vende la cantera como el principio del todo si el propio club y su primer entrenador la desprecian incluso ganando por 40 puntos? Lo que pasa en el baloncesto de Valladolid solo pasa en Valladolid. Más de lo mismo.

Imagen de archivo de Antón Bouzán.EM

Ahora el club tira por la calle del medio incorporando a un jugador, dicen, que hasta finales del mes de enero. Un escolta que conoce bien el entrenador. Otro jugador que ya pasó por sus manos.

Antón Bouzán (quinta del 95), dicen, es un exterior de 1.88 metros capaz de jugar de escolta y de base (cuando ya hay dos bases más Neri), que destaca principalmente por su ritmo anotador y fiabilidad a la hora de anotar de tres (cuando ya hay especialistas en el ‘2’ y que puede organizar y ejercer de líder. Un jugador que se desvincula del Caja Rural Zamora de Primera FEB donde ha jugado un total de 22 minutos con 7 ptos. anotados.