A principios de este año, la Asociación Los Sitios lanzó una suscripción popular para la fundición de una escultura de Benito Pérez Galdós realizada por Jesús Gazol para donarla a Zaragoza y saldar así lo que consideraban una «deuda histórica» de la ciudad con su figura.
La campaña de micromecenazgo fue un éxito (se recaudaron los más de 10.00 euros IVA incluido) por lo que la asociación ya está en contacto con el Ayuntamiento de Zaragoza para buscar un lugar emblemático para el busto. Un asunto que ha llegado este martes a la Comisión de Cultura del consistorio tras una pregunta realizada por Julio Calvo, de Vox.
La consejera Sara Fernández ha respondido a Julio Calvo que la opción más firme y la «única» que, de momento, se está barajando y para la que ya se han pedido los diferentes informes para su viabilidad a los distintos departamentos, es la de la Antigua Torre del Pino, cerca del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y Capitanía.
Una respuesta que ha llegado después de que Calvo dijera que el ayuntamiento no veía clara esa ubicación y le había contrapropuesto a la Asociación Los Sitios que el busto fuera ubicado en una zona cercana al Centro de Historias, algo que, a su juicio, «la desluciría ya que no pasa tanta gente». Sara Fernández, sin embargo, le ha dejado claro que, ahora, la única ubicación que se baraja es la de detrás del Paraninfo, «que tiene también una relación histórica con Los Sitios».
Su relación con la ciudad
Benito Pérez Galdós visitó Zaragoza en nueve ocasiones entre 1868 y 1908, cautivado por la valentía y el espíritu de sus habitantes, especialmente durante los Sitios. Su admiración por la ciudad quedó reflejada en sus escritos, con palabras que aún resuenan en la memoria colectiva: «Zaragoza no se rinde. La reducirán a polvo, de sus históricas casas no quedará ladrillo sobre ladrillo… Pero entre los escombros y entre los muertos, habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.»
Además de su novela, Galdós participó en el Centenario de Los Sitios en 1908 con la escritura de la ópera Zaragoza, basada en su relato. En esa ocasión, recibió un homenaje del Ayuntamiento de la ciudad, donde expresó su profundo afecto con las siguientes palabras: «Señores y amigos: Decid a vuestra madre inmortal que este forastero la adora en su pasado épico y aún más la gloría y enaltece en la visión de paz de su fecundo porvenir».