El debate sobre el futuro del Valencia y la figura de Carlos Corberán volvió a escena en Radio MARCA, con una reflexión marcada por el contexto institucional del club. Durante el análisis, se puso el foco en si realmente existe una mejora deportiva en el último tramo y si el actual entrenador puede ofrecer una solución real. La conclusión fue clara: cualquier evaluación del equipo está inevitablemente condicionada por la gestión de Peter Lim, descrita como un problema estructural que lo invade todo. En ese sentido, se apuntó que Corberán puede generar un impacto positivo a corto plazo —“unir al vestuario”, ajustar exigencias y competir mejor—, pero que en el medio plazo “no hay entrenador capaz de levantar esto” si el contexto no cambia.
Cañizares, contundente sobre el dueño del club
El momento más contundente llegó con la reflexión de Santiago Cañizares sobre el futuro del club. El ex guardameta fue rotundo al plantear un escenario extremo y lanzó una frase que agitó el debate: “Si el Valencia desciende pero se va Peter Lim, es lo mejor que le puede pasar al club”.Cañizares defendió que el verdadero riesgo no es perder la categoría, sino perpetuar una gestión que considera “podrida” tras más de una década. Incluso fue más allá al asegurar que el gran aliado del actual propietario es que “siempre hay tres equipos peor gestionados”, y que de donde el Valencia no vuelve es “de esta gestión”, dejando una reflexión dura y profundamente simbólica sobre el presente y el futuro del club.

La grada del estadio valencianista cargó duramente contra la directiva.
Brotes verdes en lo deportivo
En el análisis deportivo, se reconoció que el Valencia muestra ciertos brotes verdes con Corberán, pese a unos números muy pobres para la historia del club. Se recordó que el equipo ha competido en escenarios como el Bernabéu o el Metropolitano y que, aunque solo suma tres victorias en 16 partidos, “da la sensación de que está algo más unido”. Aun así, se advirtió del peligro inmediato: un partido clave ante el Mallorca que puede marcar el rumbo de la temporada y la posibilidad real de pasar las Navidades en puestos de descenso, en una zona baja “muy apretada” donde cada resultado altera el escenario.