Los arquitectos de Galicia han reconocido a una casa de Mondariz y una vivienda y un edificio en Vigo en los Premios Gran de Area de Aportación a Arquitectura 2025. Unas distinciones que suponen el reconocimiento a la labor necesaria para la gestación y construcción de una obra de arquitectura de calidad en las provincias de Ourense y Pontevedra.
Estas construcciones de Vigo y su área forman parte de las doce premiadas por el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia y que destacan por el valor de su obra y por ser «unha pequena pero importante aportación á arquitectura, á creación e á posta en valor da contorna. Fueron dos de las reconocidas entre los 57 proyectos finalistas presentados en diferentes localizaciones.
Los premios COAG, que también han reconocido diferentes construcciones en otros municipios de Galicia como Moraña, Portonovo, Taboadela o Carballeda de Avia, se entregarán a comienzos del próximo año. En Vigo reconocieron un proyecto que rehabilitó un histórico edifico al que le sumó obra nueva y en Mondariz premiaron una vivienda unifamiliar por su integración en el paisaje que lo rodea. También han recalcado la laborar de restauración en la que fue la vivienda particular del arquitecto Xosé Bar Boo.
Espectacular edificio rehabilitado y con obra nueva en Vigo
El edificio de Vigo premiado por los arquitectos de Galicia se encuentra en Marqués de Valladares y es el resultado de construir inmuebles nuevos y rehabilitar el histórico edificio Ribas, «ejemplo de la arquitectura racionalista» y obra de F. Castro. En concreto, se agrupó un solar con dos fincas vacías y el conocido inmueble de la ciudad olívica. Es obra de Guadalupe Piñera Manso y Jesús Irisarri Castro.
El jurado de los Premios Gran de Area valora esta obra por su capacidad para «establecer un diálogo sensible y respectuoso entre a arquitectura preexistente e a nova intervención, recuperando o edificio Ribas e restituíndo a súa fachada orixinal como parte dunha lectura histórica continua da rúa». Señalan que, la organización del edificio, alrededor de un único patio-paisaje, crea un «interior luminoso e continuo» que «introduce a natureza no corazón do proxecto». Además, indica que las viviendas, abiertas tanto a la calle como al patio, tienen «calidade espacioal, ventilación natural e unha relación enriquecida con exterior», logrando una «integración exemplar» entre la memoria y lo contemporáneo.
Un proyecto que, tal y como se indica en la memoria de la obra, para conservar los valores históricos y ambientales de las construcciones les llevó a una actuación en la que se entrelazan tres tipos de intervenciones: rehabilitación, reestructuración y obra nueva. Los encargados de este proyecto señala que se consigue una distribución espacial que vuelca las viviendas de modo “cruzado”, a calle y al patio, lo que les aporta «cualidad y calidad».
Este proyecto urbanístico, explican, da servicio a una organización funcional conjunta y mantiene la presencia propia del edificio Ribas, que «asume» su condición de enlace, entre el
él y la arquitectura pétrea de la calle. Un complejo de viviendas que está organizado a través de un «patio paisaje» que introduce la naturaleza en la construcción y que se constituye en el aglutinador social y de identidad del edificio. Esto resuelve, además, con menores núcleos verticales las circulaciones siendo estas abiertas a este paisaje interior. Un patio paisaje que deja de ser un espacio secundario para tener un alto valor como conector espacial, buscando el equilibrio entre lo privado y lo público, y genera el espacio de transición entre el ámbito privado y las zonas comunes, entre un exterior naturalizado y el interior de la vivienda.
Vivienda de Xosé Bar Boo restaurada en Vigo
La otra vivienda premiada en Vigo se trata de la que fue la residencia particular del arquitecto vigués Xosé Bar Boo, «protagonistas de la historia de la arquitectura contemporánea». Se trata de un inmueble situado en el número 5 del 27º de la calle Marqués de Valladares. Un trabajo realizado por el arquitecto Pablo Menéndez paz y que el jurado de los Premios Gran de Area reconoció por la «extraordinaria sensibilidade coa que se aborda a restauración».
El jurado destacó que se mostró un «profundo respecto pola obra orixinal e polos valores espacios, constructivos e materiais» que definen la arquitectura de Bar Boo. Señalan que fue una intervención «precisa e contida» que mantuvo la «coherencia formal e conceptual» con la propuesta original. También destacan que el «papel exemplar» del promotor, que asumió el «compromiso de preservar este espaco vital cun respecto admirable». Afirman que el resultado reafirma el «valor da conservación fronte á transformación innecesaria».
La reforma se llevó a cabo en «espacios concretos, siempre buscando mantener su espíritu racionalista». Se llevaron a cabo trabajos en los baños, en diferentes plantas de la vivienda, y en el tocador. Además, se hizo la sustitución y la restauración de elementos en casi todas las estancias. Una restauración de superficies que se hizo «in situ» mediante la renovación de aquellas que presentaban un «desgaste avanzado». Además, se sustituyeron elementos irrecuperables mediante otros análogos diseñados por A. Jacobsen con un acabado lo más similar posible al original para mantener la línea del «estilo racionalista original».
Casa en Mondariz
Otra de las viviendas premiadas por los arquitectos gallegos se encuentra en Vilasobroso, en el Concello de Mondariz. Se trata de una vivienda unifamiliar de una sola planta con diferentes estancias que se relacionan directamente con la parcela y la piscina. El jurado valoró esta vivienda por su capacidad para «integrar unha arquitectura contemporánea nunha paisaxe rural de edificación dispersa».
El COAG destaca que este proyecto, de Francisco Javier Vázquez y Perfecto Cendón (Cendón-Vázquez Arquitectos), que «reinterpreta as formas de vida e as necesidades actuais nun contexto tradicional». Señala que su volumetría, «sinxela e fragmentada», adapta la edificación a la escala del entorno, «mantendo un diálogo natural coas preexsitencias». Afirman, además, que el uso de materiales y soluciones constructivas contemporáneas, se convierten en este proyecto en un «valor engadido» al contribuir a una «integración respectuosa e honesta coa paisaxe aberta na que se insire a vivenda».
El acceso a esta vivienda se produce por una calle tradicional, cuyo desnivel entre la parcela y el vial se salva con un muro tradicional de contención de mampostería granítica. Solo se modifica en la zona de acceso para facilitar la entrada de vehículos y personas. La vivienda, de una sola planta, tiene estancias que se abren al valle, al Castillo de Vilasobroso y a poniente. Además, todas las estancias se relacionan directamente con la parcela y la piscina. Cuenta con un corredor acristalado en el que se sitúan las escaleras y que ofrece unas vistas transversales. También incluye un pequeño patio inglés que introduce luz y paisaje en el garaje.
La vivienda también cuenta con dos zonas de menor dimensión, la cocina y un pequeño gimnasio. La cubierta es de zinc y se pliega a modo de visera protectora hacia el leste y las vistas.