El Museo Nacional de Escultura suma a sus fondos una nueva talla del maestro del barroco andaluz Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568 – Sevilla, 1649). Junto al San Juan Evangelista o al Niño Jesús durmiendo sobre la cruz, del maestro jienense, que ya se custodian en Valladolid, descansará ahora en el Colegio de San Gregorio un busto en madera tallada y policromada de San Diego de Alcalá.
Un año después de que la catedral acogiese la magna exposición Gregorio Fernández – Martínez Montañés. El arte nuevo de hacer imágenes, la pieza llega ahora a Valladolid tras haber sido adquirida en subasta pública por el Ministerio de Cultura, tras desembolsar 30.000 euros a la sala de subastas Fernando Durán.
El busto, de unos 30 centímetros de alto y de ancho, y con un fondo de 21, formaba parte de la colección particular de la marquesa de Santa Cruz de Ynguanzo, Pilar Rodríguez-Porrero, y, según informan desde el espacio, pudo «ser el punto de partida para las imágenes de cuerpo entero conservados en los conventos franciscanos de Ayamonte, Sevilla o la iglesia de San Francisco de Sanlúcar de Barrameda».
Precisamente, en relación a este último templo, hace cinco años los profesores de la Universidad de Sevilla José Manuel Moreno Arana y Antonio Romero Dorado daban a conocer la huella de Martínez Montañés en una imagen escultórica de San Diego de Alcalá que databan hacia 1590 o 1591. «Podría ser una de las primeras obras conservadas del artista», advertían.
«En 1588, tras la canonización de San Diego, la orden franciscana se apresuró a crear imágenes para representarlo. Así, varios conventos del antiguo Reino de Sevilla pusieron sus ojos en Montañés, un prometedor joven que ese mismo año había obtenido el título de maestro escultor en Sevilla, donde empezaba a dar los primeros pasos de una carrera profesional independiente. De hecho, la aceptación que pronto alcanzó -debido a sus extraordinarias dotes artísticas-, explicaría los sucesivos encargos de imágenes de San Diego que el artista recibió desde Cádiz, Ayamonte y la propia Sevilla. Por ello, podemos afirmar que Montañés tuvo un papel decisivo en la creación del modelo iconográfico de San Diego de Alcalá», advertían los investigadores en su estudio. También hubo encargos en Jerez, Vejer o Puerto de Santa María que recayeron en el escultor holandés Hernando Lamberto, quien siguió el modelo marcado por Martínez Montañés, a quien sus contemporáneos denominaban el ‘Dios de la madera’.