Aunque Abraham Mateo solo 27 años, ya lleva 20 años subido a un escenario. Sus primeras canciones las interpretó en ‘Veo, veo’, de Teresa Rabal. Poco después, se convirtió en la sensación de ‘Menuda noche’ (Canal Sur). Eso fue solo el principio. A día de hoy acumula mucho más que millones de reproducciones. Ha llenado el WiZink Center, ha actuado junto a Alejandro Sanz, ha sido telonero de One Direction, ha producido a Becky G, ha cantado con 50 Cent… y un largo etcétera.
Siempre tuvo claro que quería dedicarse a la música, incluso cuando era un niño. «Para lo que quizá otros amigos míos del colegio o de la clase era quedar todos para bajarse a la plazoleta a jugar a la pelota o quedar para ir al cine, para mí el mejor plan era quedarme en mi casa con mis padres, con el karaoke puesto, con mi hermano, y echaba unos ratos brutales», contó el cantante a los micrófonos de la Cadena SER.

Abraham Mateo comenzó su carrera profesional en un concurso de Canal Sur, ‘Veo, veo’, y se convirtió en un fenómeno de ‘Menuda noche’ cuando apenas tenía 7 años
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Un único sueño: cantar
Su infancia y su adolescencia fueron diferentes a las habituales. «Mi madre siempre me dijo que disfrutara del presente de una manera sana. Un consejo que he tenido en consideración desde pequeño. Además, me dijo que fuera paciente… que no me frustrase ni me desesperase. Cada día es una caja de sorpresas», contó a ‘El Periódico’.
Su madre fue su primera preparadora vocal. Desde entonces, le ha acompañado de ciudad en ciudad. «Ha sido mi barrera contra las cosas malas. Si no hubiese estado, me habría vuelto loco. Nunca he tenido miedo a convertirme en un juguete roto», asegura.
Muy unido a su madre
Abraham Mateo siempre viaja con su madre. «Tengo rituales con ella porque me da mucha tranquilidad y paz. Es la representación de mi familia en una sola persona y agradezco mucho su presencia. Además, tiene más de una función, porque no solo es mi mamá sino que yo le digo es mi «mamanager» porque siempre está pendiente de todo y asegurándose de que nunca me falte nada», contó en una entrevista con Infobae.

Da igual dónde esté. Abraham Mateo tiene un ritual que realiza antes de cada concierto y tiene a su madre como cómplice
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Incluso tienen su propio ritual, que hacen cada vez que tiene un concierto. «Siempre le guiño el ojo y nos damos un beso. Es una de las cosas que no me pueden faltar. Me ayuda a estar tranquilo, relajado y en paz. No nos hemos despegado en ningún momento desde los 9 años cuando empecé a viajar. Hemos crecido a la par, porque ella también adquirió muchos conocimientos referidos a la música», añadía.
La canción que lo cambió todo
Abraham tenía claro que quería hacerse un hueco en la música. El apoyo incondicional de su familia fue fundamental para conseguirlo. «Recuerdo salir del colegio y que estuvieran esperándome con un bocadillo de jamón para irnos a Sevilla. Fue su amor incondicional lo que hizo que me empezaran a escuchar. Sin ellos no estaría aquí. A partir de ahí, el objetivo fue dar con las personas indicadas», recordaba en ‘El Periódico’.
Hasta que llegó la canción que lo cambió todo. ‘Señorita’ (2013) acumula más de 190 millones de reproducciones solo en YouTube. Marcó un antes y un después en la carrera de Abraham Mateo. También supuso un cambio para su vida diaria.

Abraham Mateo se ha posicionado como un referente en la música española, pero también en los concursos musicales televisivos
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El artista ha participado en formatos como ‘La Voz’, ‘Factor X’, ‘Mask Singer’ y ‘Operación Triunfo’
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«La verdad es que era durillo de verdad, porque los exámenes era yo haciéndolos aparte en una esquina. Siempre, siempre me ponían los exámenes otros días, otras horas, y se me acumulaba mucha tarea. Llega un punto en mi carrera donde se puso complicada la cosa en el instituto, sobre todo por amigos míos que antes de sacar la canción (‘Señorita’) eran mis amigos y ya después como que me miraban raro. Ya empezaron muchas niñas a pedirme autógrafos y eso los otros niños lo miraban como raro. Me tuve que salir del instituto y empecé a estudiar a distancia, y así me saqué el bachillerato», contó el artista en la Cadena SER.
Incluso, tuvo que ir acompañado por un vigilante al instituto «por si pasaba cualquier cosa». «Había mucho pesado de turno, como hay siempre, y eso me ponía un poco nervioso. El día a día era para mí mentalmente bastante difícil y decidí estudiar fuera», explicó.