El pasado 9 de noviembre Miriam Casillas grabó para siempre su nombre en el Olimpo del deporte español: la atleta extremeña ganó la Copa del Mundo de Triatlón y logró la primera medalla de oro femenina en la competición desde 2015. Olímpica en Río 2016, Tokio 2021 y París 2024, fue en Chile cuando firmó la gran carrera de su vida. Algo más de un mes después, el sábado 13 de diciembre, la deportista protagonizó otra carrera, eso sí, a un ritmo más pausado y tranquilo, en la que desfiló hacia al altar para entonar el ‘sí, quiero’. Vanitatis abre en exclusiva el álbum de su boda.
Miriam y Paco Hernández, seleccionador del equipo masculino de rugby 7 de España, se casaron este sábado en Cuenca, localidad natal de la madre de la novia. Un precioso día de invierno que puso el broche de oro a su larga historia de amor.
La boda de Miriam Casillas. (Fotos Canela Moment) El ramo y los zapatos de Flordeasoka. (Fotos Canela Moment)
«Llevamos juntos desde 2013 y aunque la mayoría de la gente piensa que nos conocimos fue a través del deporte, no fue así», cuenta la extremeña a Vanitatis. Miriam y Paco se conocieron en Madrid durante la época de la universidad. «Los dos estudiábamos en colegios mayores que estaban muy cerca el uno del otro y Paco siempre venía a la cafetería del mío».
La petición de mano llegó cuando la pareja llevaba nueve años de noviazgo. «Me pidió matrimonio en 2022 durante unas vacaciones por Japón. Lo hizo en lo alto del monte Miyajima, pero lo mantuvimos en secreto hasta 2024, cuando decidimos buscar una fecha para casarnos. Antes iba a ser difícil porque yo estaba preparando mis terceros Juegos Olímpicos», señala. Ella, licenciada en medicina y hoy en día, triatleta profesional, y él, graduado en ingeniería y como hemos señalado, seleccionador, viven profesionalmente dedicados al deporte.
Miriam y su vestido de novia de Silvia Fernández. Detalles del vestido de novia creado por Silvia Fernández. (Fotos Canela Moment) Miriam durante los preparativos. (Fotos Canela Moment)
Fijaron la fecha de su boda para el 13 de diciembre de 2025. Con Cuenca como epicentro de los festejos y dividido en dos actos, ceremonia religiosa en la iglesia de San Pedro, y celebración en la Finca Marlo, el suyo fue un enlace que reunió no solo a familiares y amigos, también a nombres propios del mundo de deporte. Unos 200 invitados presenciaron la boda de Miriam y Paco. «Estoy increíblemente agradecida a toda la gente que nos acompañó, venían muchos amigos míos de todas las partes del mundo, Tokio, México, Estados Unidos, Sudáfrica, Estonia… y nadie falló, para mí eso significó muchísimo», confiesa.
Para organizar y planificar su gran día «no contratamos a un wedding planner como tal, pero teníamos a Juan, de la Finca Marlo y a Mari Paz, la dueña, además de todo su equipo que fueron excelentes antes y durante la celebración poniéndonoslo todo increíblemente fácil».
Miriam Casillas y su padre entrando a la iglesia. (Fotos Canela Moment)
La atleta se quitó el mono de triatleta para enfundarse en un original diseño nupcial de Silvia Fernández. «Un día recibí una llamada de Silvia. Me propuso diseñarme el vestido. En esa conversación noté su admiración por todo lo que es mi vida y como, en el fondo, estábamos unidas: vivimos en dos mundos donde las mujeres luchamos cada día para crecer. Me sentí muy identificada con ella, con su personalidad y con sus ganas de dar el 100% siempre en todo», recuerda.
Consolidada como una de las favoritas de las novias, este 2025, la castellanoleonesa ha vestido de novia a Paty Sánchez-Flores o Noelia López, entre otras, y es la diseñadora de cabecera de Lidia Bedman, Marta Díaz y Alexandra Pereira.
Miriam Casillas llegó a su taller con las ideas muy claras y ganas de convertirse en una novia rompedora. «No quería un vestido del que todo el mundo dijera ‘va bien’, no me importaba que no le gustara a todo el mundo, pero que a quien le gustara dijera ‘wow, es increíble».
Miriam y Paco, recién casados. (Fotos Canela Moment)
«Sabía que quería un traje convertible», apto para la ceremonia religiosa y que «mostrara mis clavículas en algún momento». Pero sobre todo, «que no fuera un vestido estático, sino con movimiento para mostrar toda mi personalidad», detalla la atleta. «Desde el primer momento Silvia supo captar todo lo que yo quería y mi confianza fue plena en ella. Entre mis viajes por competiciones fuimos dándole forma y desde el primer día que me lo probé prácticamente no hubo ningún cambio, fue un flechazo».
Silvia Fernández nos revela los detalles del look nupcial que diseñó a medida y en exclusiva para la atleta. «Miriam llevó un modelo confeccionado en tejido rústico, bordado y diseñado con corpiño de lino y una capa de bambula de seda fabricada a tono con la falda, haciendo pañuelos y creando un atuendo nupcial cool, bohemio, moderno y actual».
El vestido de novia de Miriam. (Fotos Canela Moment) Miriam el día de su boda. (Fotos Canela Moment)
Construido el traje, Casillas se dedicó a buscar los accesorios adecuados para cerrar el look. A sus pies, se calzó unas sandalias de terciopelo de Flordeasoka, «elección perfecta porque además de preciosas no me acordé de ellas en toda la noche».
Junto con su anillo de compromiso, lució unos pendientes del joyero familiar. «Eran de mi abuela paterna, que ya no vive, algo que me hacía especial ilusión lucir ese día». Por último, el ramo, una composición de Mosquet. «Estaba inspirado en el ramo que la floristería ya había hecho para una amiga mía. Al verlo, contacté con ella directamente y dio forma al mío».
Paco, el novio, cumplió con el ‘dress code’, al llevar un chaqué clásico de color gris con chaleco beige. «La corbata era cerca del color granate, mi favorito. Los gemelos eran pesos venezolanos de oro pertenecientes a su abuelo paterno y el reloj era también de su abuelo», señala Miriam.
Miriam y Paco en su sesión de fotos. (Fotos Canela Moment) El matrimonio paseando de la mano. (Fotos Canela Moment)
Cuando el día había llegado, la deportista vivió los preparativos en un apartamento al lado de la casa de su abuela, «junto a ella, mi madre, mi padre y mi hermano». Del peinado se encargó de Antonio de Artepeine y del maquillaje, María, también de su equipo, «los que conocí en TVE de casualidad por una entrevista deportiva».
Del brazo de su padre y padrino entró en la iglesia de San Pedro. «La entrada y la salida a la ceremonia fueron preciosas al ver la felicidad compartida por todos los que nos acompañaban ese día». Convertidos en marido y mujer. Paco y Miriam cambiaron de escenario para dar comienzo a las celebraciones en la Finca Marlo.
Los recién casados durante el cóctel. (Fotos Cortesía) Las acuarelas de Wedding Sketchers. (Fotos Cortesía)
Allí la decoración, con guiños al ambiente festivo propio de estas fechas, estuvo marcada por la multiculturalidad. «Tenía algo de Navidad por las fechas en las que nos encontramos». ¿Lo más especial? Los elementos y adornos ‘handmade’ creados por los novios. «Los centros de mesa los hicimos nosotros y la mayoría de material que usamos era natural de nuestros paseos por el campo», cuenta.
Como sorpresa, Paco contrató a Wedding Sketchers, «una pareja de artistas que fueron a hacer acuarelas en directo capturando momentos que iban eligiendo de la boda».
Miriam y Paco con algunos de sus invitados. (Fotos Cortesía)
Tras un cóctel largo, «dándole especial atención al jamón como buena extremeña que soy», pasaron al salón donde tuvo lugar el banquete. Para protagonizar una entrada memorable en la celebración, «elegimos la canción de ‘La Morocha’, ya que es el tema que los chicos de rugby ponen antes de cualquier partido y todo el mundo lo vivió muchísimo». De primero, rodaballo; de segundo, cordero y de postre, tarta árabe.
El seating plan de la boda. (Fotos Cortesía) El salón de la boda. (Fotos Cortesía) Los centros de mesa creados por los novios. (Cortesía)
Uno de los momentos que se quedará grabado para siempre en la memoria de la deportista fue «ver bailar a mi abuela de 89 años». También, «darle un ramo a mi prima para su madre, una de mis tías, que no pudo estar por encontrarse ingresada en el hospital».
Para abrir el baile, los recién casados escogieron ‘Propuesta indecente’ de Romeo Santos. «El baile fue muy como nosotros. Con cinco minutos de ensayo en la habitación de un hotel de Dubái durante uno de los torneos de Paco. Solo ensayamos el primer movimiento y lo demás fue improvisación».
El baile de la pareja. (Fotos Cortesía)
Echando la mirada atrás y recordando lo vivido el pasado sábado, la atleta dice que «ninguno de los dos dejamos de sonreír en ningún momento de la boda y al día siguiente lo único que pensé es que si tuviera que repetirla no cambiaría absolutamente nada de todo lo que pasó ese día».