Minutos antes de comenzar el partido, los analistas de Barcelona pasaron inadvertidos entre el público, saltando de asiento en asiento hasta encontrar un hueco detrás de la improvisada zona de prensa donde seguir el partido. Unos papeles mojados y arrugados, llovió durante todo el día hasta poco antes del inicio, anunciaban que los preparadores tenían unos asientos de la grada reservados, pero pasaron de largo. Apenas encontraron una silla y una mesa, desde donde uno de los miembros del staff analizó el duelo con su portátil. Atrás, de pie, estaban el resto de analistas. Heiko Westermann y Stephan Nopp intercambiaron impresiones a lo largo del encuentro.

El Barça tuvo que adaptarse a la Copa tanto en el campo como fuera. Delante de los analistas azulgranas, en una mesa larga, mojada y escasa de enchufes, las radios llevaban a cabo sus retransmisiones confiando en que no volviera a llover, pues no estaban a cubierto. El wifi y la cobertura funcionaban a rachas. “Esto también es la Copa”, ironizó un trabajador del ‘Guada’, mientras más de 8.000 personas esperaban en eternas colas, desde horas antes del inicio del partido, para poder entrar al Pedro Escartín. El comportamiento de los seguidores en la previa fue intachable, a pesar de no saber la causa de la demora en la apertura de las puertas. Todos llevaban la entrada impresa en papel.

A Guadajalara le tocó el Gordo antes de Navidad. El partido copero fue un oasis en medio de una temporada complicada a nivel de resultados. Sobre el verde, el ‘Guada’ batalló con orgullo. En las horas previas, la ciudad se colapsó. Por la mañana, un centenar de aficionados esperó al Barcelona en el hotel de concentración. Pedri, Raphinha y Ferran se pararon a firmar autógrafos. Hubo alguno que, de madrugada, todavía esperaba en la puerta, sin saber que el equipo ya viajaba hacia Madrid, desde donde voló a Barcelona.

También Joan Laporta dedicó tiempo a los aficionados, antes de entrar a la comida de directivas. Con decenas de periodistas apelotonados en la puerta, esperando la réplica de mandatario azulgrana sobre las declaraciones de Florentino Pérez y Xabi Alonso, el presidente destinó algunos minutos a fotografiarse con pequeños y mayores. Después, argumentó que en la capital, a apenas unos kilómetros, hay quien tiene “barcelonitis aguda”.

La gente entró al estadio a buen ritmo, porque había entradas que no estaban numeradas. El calentamiento, entre una mezcla de nerviosismo e ilusión, se vivió íntegramente de pie en las gradas. Celebraron como medio gol cualquier robo de balón. Y apretaron especialmente a Lamine Yamal. Los encargados de poner melodía al encuentro fue la grada de animación, la Zorra Alkarreña. Su lema, “resaca asegurada”. Animaron toda la previa cantando “Yo quiero ganar al Barcelona, con un gol en la prórroga”, con la música de “Yo quiero bailar”. Algunos curiosos se subieron a la montaña de detrás del estadio para intentar seguir el partido.

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Al final del encuentro, varios futbolistas del ‘Guada’ pidieron intercambiar camisetas con los del Barça. Los rezagados esperaron en el estrecho túnel de vestuarios algún jugador azulgrana, mientras los encargados de material culés llenaban el autobús de maletas. Un par de futbolistas, Miguel Cera y Manu Ramírez, se fotografiaron con Fermín y la bandera de Huelva. Mientras jugadores y entrenadores atendían a los medios en el césped, la grada de animación gritaba “Hansi Flick págate un barril”. El estadio se fue vaciando, pero ahí seguían ellos, con los tambores y las dulzainas castellanas. “El año que viene os vamos a ganar” fue su último cántico. Esto también es la Copa.