Un estudio de un equipo científico internacional en el que participaron biólogos del Instituto de Parasitología del Centro de Biología de la Academia de Ciencias de la República Checa, con sede en České Budějovice, ha demostrado que los tatuajes pueden tener efectos secundarios en la inmunidad de forma crónica. La investigación indica que los pigmentos del tatuaje se almacenan de manera permanente en las células inmunitarias y pueden influir en la respuesta del organismo frente a enfermedades y vacunas.

El proceso de la investigación lo acercó a la Radio Checa Martin Palus, biólogo del Instituto de Parasitología de České Budějovice.

Martin Palus | Foto: Centro Biológico de la Academia de Ciencias

Martin Palus|Foto: Centro Biológico de la Academia de Ciencias

“Nos centramos en los colores rojo, negro y verde. Se trata de tintas aprobadas para el mercado europeo. Descubrimos que la tinta, en el transcurso de varias horas, migra a los ganglios linfáticos, donde se encuentra junto con células del sistema inmunitario, los llamados macrófagos, que lamentablemente no son capaces de procesar la tinta como otros materiales biológicos, como virus o bacterias”.

Según explica Palus, este fenómeno tiene consecuencias directas para el funcionamiento del sistema inmunitario. La incapacidad de las células para descomponer el pigmento conduce a daños celulares y a su eliminación progresiva, un efecto que se manifestó con mayor intensidad en las tintas negras y rojas.

Foto: Pic_Panther,  Pixabay,  Pixabay License

“El proceso del tatuaje provoca una reacción inflamatoria que tiene dos fases: una fase aguda, que dura aproximadamente dos días después del tatuaje y que luego pasa a una fase crónica. En esta fase crónica, las células del sistema inmunitario no son capaces de degradar la tinta. Se produce la muerte celular y posteriormente el proceso se repite, lo que a largo plazo influye en nuestra capacidad de defensa”.

Los investigadores advierten de que esta inflamación persistente podría tener implicaciones más amplias para la salud.

“La inflamación crónica provocada por el tatuaje puede influir también en otras patologías como, por ejemplo, el desarrollo de cáncer, trastornos autoinmunes o incluso una mayor sintomatología de las infecciones”.

Foto ilustrativa: René Volfík,  iROZHLAS.cz

Foto ilustrativa: René Volfík, iROZHLAS.cz

¿Un escudo contra las vacunas?

El equipo científico analizó además si los tatuajes afectan a la eficacia de las vacunas, una cuestión que cobró relevancia durante la pandemia.

Foto ilustrativa: KitzD66,  Pixabay,  CC0 1.0 DEED

“Intentamos responder a la pregunta que ya surgió durante la pandemia del covid, determinar si la vacunación en un brazo tatuado tendrá el mismo efecto que en uno no tatuado”.

Para conocer la respuesta se realizaron estudios en animales que mostraron diferencias notables en la respuesta inmunitaria tras la vacunación en organismos expuestos a pigmentos de tatuaje frente a los no expuestos, aunque no siempre empeorando la eficacia de la vacuna.

Foto: Myriams-Fotos,  Pixabay,  Pixabay License

“En los ratones tatuados registramos, tras la vacunación contra el covid, una menor producción de anticuerpos. Al mismo tiempo, confirmamos estos resultados también en células inmunitarias humanas que fueron expuestas al pigmento del tatuaje y mostraron una respuesta reducida a la vacuna. La eficacia de la vacuna contra el covid se redujo, mientras que la eficacia de la vacuna contra la gripe aumentó”.

Los científicos continuarán con esta línea de investigación en los próximos años. Su objetivo es aclarar hasta qué punto los colorantes utilizados en los tatuajes pueden influir en el origen y la evolución de enfermedades infecciosas, así como en el equilibrio general del sistema inmunitario.