Durante la cena de Navidad del Partido Popular, unas palabras de Alberto Núñez Feijóo sobre la forma de contar los kilómetros de costa abrieron un debate inesperado. El líder popular aseguró que Galicia tiene más costa que Andalucía y añadió, en tono irónico, que «los andaluces no saben contar», aludiendo a que las rías gallegas tienen «doble costa».
La frase no pasó desapercibida y generó numerosas reacciones. Una de las más comentadas fue la de Alejandro Sanz, que respondió con un guiño cultural muy reconocible: «Un dos tres, cuatro cinco seis, siete ocho, nueve diez. Un dos. Así se cuenta en Andalucía».
Más allá de la anécdota política, la respuesta del cantante puso sobre la mesa su vínculo personal con Andalucía. Aunque Alejandro Sanz nació en Madrid, su relación con el sur forma parte esencial de su historia familiar y emocional. Su madre, María Pizarro, era natural de Alcalá de los Gazules, un pueblo blanco del interior de la provincia de Cádiz, y fue allí donde el artista pasó muchos veranos de su infancia. Tras el fallecimiento de su madre en 2012, ocurrido en ese mismo municipio, el lugar quedó aún más ligado a su vida personal.
Ese arraigo ayuda a entender que, en 2019, Alejandro fuera nombrado Hijo Adoptivo de la provincia de Cádiz. No se trata solo de un reconocimiento institucional, sino del reflejo de una relación profunda con una tierra que ha marcado su biografía y su sensibilidad artística. Él mismo reconoció que se trataba del «pueblo más bonito de España» en una visita a El Hormiguero.
Enclavado en pleno Parque Natural de Los Alcornocales, el pueblo se asienta sobre un cerro y ofrece una imagen muy reconocible del interior andaluz. Las casas encaladas, las calles empinadas y la forma en la que el casco urbano se adapta a la ladera crean una estampa serena y luminosa. Aunque no tiene mar, cuenta con un espacio conocido como Paseo de la Playa, un mirador desde el que se disfrutan amplias vistas de la serranía gaditana y de un paisaje dominado por el verde de los montes.
Declarado Conjunto Histórico-Artístico, conserva un patrimonio que refleja el paso de distintas civilizaciones. El torreón del antiguo castillo destaca sobre el caserío y recuerda su valor estratégico en siglos pasados. Junto a él, la Iglesia de San Jorge y el convento de Santa Clara sobresalen entre los tejados blancos. Recorrer sus calles permite descubrir casas nobles del siglo XVI, plazas abiertas y rincones donde el blanco de los muros se combina con el negro de las rejas, el rojo de algunos edificios históricos y la piedra vista.
Alcalá de los Gazules
El entorno natural forma parte esencial de la vida cotidiana. Rodeado de alcornocales y senderos, el municipio es un punto de partida habitual para rutas a pie y actividades al aire libre. La sierra del Aljibe marca el carácter del lugar y también la forma de vida de sus cerca de 4.900 habitantes, conocidos como alcalaínos. El turismo rural, la ganadería y la explotación del corcho siguen siendo pilares de la economía local, estrechamente ligados al paisaje.
La identidad se refleja también en la gastronomía. La cocina tradicional apuesta por platos sencillos y contundentes, pensados para el trabajo en la sierra y el clima del interior. El gazpacho caliente, las berzas, las sopas de espárragos o los estofados de carne forman parte del recetario habitual, con especial protagonismo de productos silvestres como las tagarninas y los espárragos.