A punto de cerrar el año, Isabel Preysler se detiene a hacer balance. Lo hace en un momento especialmente ilusionante, marcado por la familia, los proyectos personales y la alegría de saber que en 2026 volverá a ser abuela de dos bebés más. En ese repaso, hay una figura que aparece con especial claridad cuando se le pregunta por la elegancia en su máxima expresión: Carlos III de Inglaterra, a quien conoció cuando aún era Príncipe de Gales.

Isabel Preysler en la presentación de «Mi verdadera historia» en MadridGTRES

Isabel recuerda aquel primer encuentro con naturalidad. Fue hace muchos años, a finales de la década de los ochenta, cuando el entonces heredero al trono británico visitó España acompañado de Diana de Gales. Desde entonces, la impresión que le causó no ha cambiado. Para ella, la elegancia del actual rey del Reino Unido va mucho más allá de la vestimenta. «Para mí, es el hombre más elegante», explica a ¡Hola!, y detalla que esa percepción nace de su manera de ser, de vestir, de moverse, de su actitud y de la forma en que trataba a las personas.

Esa opinión se fue consolidando con el tiempo, a través de distintos encuentros celebrados en algunas de las residencias más emblemáticas de la Casa Real británica. Isabel y parte de su familia asistieron a varias recepciones organizadas por Porcelanosa en lugares como Buckingham, el castillo de Windsor, Clarence House o Highgrove House. De todas ellas guarda un recuerdo especialmente grato y describe al monarca como un anfitrión cercano, atento y con un fino sentido del humor, siempre interesado por las personas que tenía delante. Con el paso del tiempo no volvieron a coincidir. Llegó a plantearse escribirle para felicitarle tras su coronación, pero finalmente prefirió no hacerlo, convencida de que atravesaba un momento de máxima responsabilidad institucional.

Esa idea de elegancia sobria y sin excesos se refleja también en su forma de vestir. La madre de Tamara Falcó sigue fiel a un armario construido sobre prendas atemporales. El blazer ocupa un lugar fundamental, una pieza que considera imprescindible por su versatilidad y por cómo se adapta a distintas ocasiones según la combinación. En casa, sin embargo, prioriza la comodidad: ropa suelta, tejidos ligeros como el algodón y siempre alguna prenda de cashmere para no pasar frío.

La constancia también marca su rutina de cuidado personal. Isabel mantiene hábitos muy definidos: dedica tiempo al desmaquillado, sigue una rutina facial diaria y es meticulosa con el uso de sérum, hidratante y contorno de ojos. A eso suma beber agua, dormir bien y cuidar la alimentación, aunque reconoce que hay pequeños placeres a los que no renuncia. El chocolate, un helado o un bizcocho casero forman parte de esos caprichos que se permite sin culpa.

La Navidad

La Navidad la pasará en Madrid, rodeada de los suyos. Estará con sus hijas Tamara y Ana, mientras que otros miembros de la familia celebrarán las fiestas fuera. En casa, como es tradición, también recibirán a los padres de Fernando Verdasco. El menú se organiza entre varias manos, aunque Isabel tiene la última palabra, y no falta el pavo que cada año prepara el padre de Fernando.

Uno de los momentos más especiales de esas fechas llega por la mañana. Miguel, su nieto mayor, hijo de Ana Boyer y Fernando Verdasco, entra temprano en su habitación, abre las persianas y anuncia que ya es de día. Un gesto sencillo que, lejos de incomodarla, se ha convertido en su despertar favorito.

Así, Isabel se prepara para recibir el nuevo año con ilusión. A la publicación de su libro se suma la llegada de dos nuevos nietos: la niña que espera Ana Boyer y el bebé que esperan Enrique Iglesias y su mujer, la extenista profesional rusa Anna Kournikova.