La paleta cromática se mueve entre los verdes profundos de la vegetación autóctona y los blancos luminosos que aportan contraste y serenidad. Este equilibrio cromático subraya la sobriedad mediterránea del conjunto paisajístico, del que también brotan diversas esculturas que simulan nuevos hijos de la naturaleza.

Vegetación: selección y función paisajísticaserra tramuntana mallorca proyecto paisajismo jardins tramuntana arquitectura

Mallorca también quiere perderse entre los olivos.© Marc_Castejon

Los olivos centenarios fueron seleccionados en la propia finca y posteriormente trasplantados a puntos estratégicos del jardín. Su presencia no solo aporta identidad y carácter, sino que también actúa como un elemento vertebrador del espacio: anclan visualmente el jardín, generan ritmos y pausas en el recorrido, y evocan una profunda sensación de historia y permanencia.

Estos árboles, por su porte y madurez, establecen un diálogo entre el diseño contemporáneo y la memoria del lugar, enriqueciendo la experiencia del visitante y dotando al paisaje de una narrativa propia.

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Alicia se quedó aquí de camino al País de las Maravillas.© Marc_Castejon

Los romeros aromáticos, lentiscos, encinas, algarrobos, cipreses y acebuches, conforman una matriz vegetal resiliente y plenamente adaptada al clima de la Tramuntana. Cada especie cumple una función precisa: acompañar recorridos, delimitar espacios o reforzar vistas hacia el paisaje mayor. El jardín adquiere una narrativa propia, vinculada al territorio y a la memoria del lugar.

Materialidad y elementos construidosserra tramuntana mallorca proyecto paisajismo jardins tramuntana arquitectura

Una reverencia a la memoria del territorio.© Cortesía de Jardins Tramuntana