La campaña ha conseguido una disminución general del desperdicio alimentario en los puntos analizados, evidenciando la eficacia de las acciones de sensibilización aplicadas. El impacto más inmediato se ha observado en el personal de restauración, donde la concienciación ha generado cambios de comportamiento desde los primeros días. Durante las dos primeras semanas se registraron descensos muy significativos, con reducciones que alcanzaron el 68%, estabilizándose posteriormente en una tendencia sostenida del 28% al cierre del periodo.

En el caso de los consumidores, el efecto ha sido más progresivo, como es habitual en iniciativas orientadas al cambio de hábitos. A partir de la segunda semana comenzó a apreciarse una evolución clara, con reducciones acumuladas del 18%, alineadas con la asimilación de los mensajes de campaña y la puesta en marcha de incentivos que reforzaron su implicación.