En la madrugada del 12 de diciembre de 2025, la Luna pareció parpadear desde nuestro planeta. A las 04:09 hora peninsular, un destello de luz extremadamente breve brilló en nuestro satélite natural, y no fue un sueño: era el momento exacto en que un pequeño objeto procedente del espacio se estrellaba contra la superficie lunar, y los astrónomos lo captaron en directo gracias a tecnología robótica avanzada.
El episodio fue observado por el Armagh Robotic Telescope del Armagh Observatory and Planetarium (AOP), en Irlanda del Norte, cuando el estudiante de doctorado Andrew Marshall-Lee estaba observando la pantalla y vio el impacto al instante. “Esto lo hace extra especial y me ahorró horas de procesar grabaciones después. Creo que podría pasar años observando estas cosas y nunca volver a ver algo así”, dijo Marshall-Lee.
Lo que se observó fue un flash lunar, un destello de luz muy breve (una fracción de segundo) producido por el choque de un meteoroide con la superficie de la Luna. Estos flashes son consecuencia directa de la ausencia de atmósfera en el satélite: lo que en la Tierra veríamos como una “estrella fugaz” se convierte en un impacto que transfiere toda su energía cinética directamente al suelo lunar, produciendo calor intenso y una explosión luminosa que puede verse desde la Tierra si se mira con el equipo adecuado.
Los impactos de este tipo son raros y difíciles de captar porque las partículas que chocan contra la Luna suelen ser muy pequeñas, a menudo no más grandes que una pelota de golf y se mueven a velocidades enormes, del orden de unos 126.000 km/h. Esa velocidad extrema convierte lo que podría ser un objeto insignificante en un generador de luz visible al instante del choque.
Este evento no solo fue especial por haber sido grabado en tiempo real, sino porque representa una de las pocas observaciones directas de este tipo desde Europa: según el observatorio, es la primera grabación de un flash de impacto lunar desde Irlanda y apenas la segunda desde las Islas Británicas.
La causa más probable de este impacto está relacionada con la lluvia de meteoros de las Gemínidas, un fenómeno anual que ocurre entre el 4 y el 20 de diciembre. Estos meteoros son restos del asteroide 3200 Phaethon, y parte de ese polvo cósmico que atraviesa el sistema solar puede golpear la Luna en lugar de quemarse en nuestra atmósfera.
Aunque el objeto que provocó el flash fue diminuto y no representa ningún peligro para la Tierra, estos eventos son de gran interés científico. Cada impacto aporta datos sobre la cantidad, velocidad y composición de los pequeños cuerpos que viajan por el espacio cerca de nuestro planeta, lo que ayuda a construir un modelo más preciso de los riesgos que enfrentan futuras misiones tripuladas o sondas robóticas. Además, la energía liberada en estos destellos proporciona pistas sobre la física de las colisiones espaciales, desde la generación de cráteres hasta cómo se distribuye el polvo en el entorno lunar.
Los impactos de meteoros contra la Luna no son un fenómeno nuevo ni desconocido. Astrónomos aficionados y profesionales han registrado destellos similares asociados a otras lluvias de meteoros, como las Tauridas, e incluso durante eclipses lunares, cuando la superficie oscura de la Luna es más fácil de monitorear desde la Tierra.
La observación de este tipo de eventos también es una de las motivaciones detrás de proyectos científicos específicos, como NELIOTA (Near-Earth objects Lunar Impacts and Optical TrAnsients), una iniciativa de la Agencia Espacial Europea para estudiar con telescopios dedicados los impactos de objetos cercanos a la Tierra en la Luna.