El 2026 de João Almeida va a ser paralelo al de Tadej Pogačar
Se ha confirmado lo que la lógica ciclista venía dictando: João Almeida se centrará en el Giro de Italia y la Vuelta a España en 2026, dejando deliberadamente de lado el Tour de Francia.
Este anuncio no es una simple reestructuración de calendario; es el “salto de madurez y autonomía” que el ciclista portugués necesitaba, una maniobra de supervivencia profesional ante la omnipresencia de Tadej Pogačar.
Para un corredor de la talla de Almeida, con un podio en el Giro y una regularidad envidiable, la sombra del esloveno en el UAE Team Emirates era, simple y llanamente, insostenible para sus ambiciones de Gran Vuelta.
El Tour de Francia, bajo el actual panorama, no es solo la carrera más importante; es el feudo incontestable de Pogačar, un lugar donde todo gregario, por fuerte que sea, está condenado a la subordinación máxima y al papel de actor secundario.
Almeida ha elegido el camino más crítico, pero el único viable para validar su estatus de líder.
Si bien eludir el Tour podría interpretarse por los más simplistas como una huida de la batalla principal, la realidad es que el Giro y la Vuelta ofrecen un escenario donde su resistencia y su capacidad de gestión del esfuerzo —su sello de identidad— pueden brillar con luz propia, sin la presión constante de tener que neutralizar rivales solo para asegurar la victoria de su compañero.
El portugués se ha ganado, con sus actuaciones pasadas, el derecho a trazar su propio camino, libre de la etiqueta de “plan B de lujo” que inevitablemente cargaría en la Grande Boucle.
Es una decisión fría y estratégica: buscar la gloria donde la pirámide de poder del equipo le permita ser la punta de lanza, y no un peón avanzado.
En el ciclismo moderno, la acumulación de talento en estructuras como el UAE obliga a estas segregaciones forzadas.
El “camino de Almeida” pasa por Italia y España, donde podrá demostrar que su potencial no era solo una promesa, sino una realidad que solo necesitaba el oxígeno de un liderazgo indiscutido para materializarse en una maglia rosa o un maillot rojo.
El tiempo dirá si este desvío del eje central del ciclismo le da, finalmente, la victoria que tanto persigue.
Imagen: Sprint Cycling Agency

