Un estudio liderado por el veterinario español Fernando Nájera, director del Programa de Carnívoros de California de la Facultad de Veterinaria de la Universidad California Davis, analiza cómo las enfermedades infecciosas alteran el movimiento y el comportamiento de los pumas a lo largo de sus etapas clínicas, a partir de datos de telemetría GPS y análisis patológicos.
La investigación se centra en siete pumas con collar satelital (Puma concolor couguar) que murieron por Leptospira o por gripe aviar altamente patógena (HPAI). A partir de datos recogidos en California y Washington, los autores estimaron las fechas de inicio de la enfermedad y compararon distintas métricas de movimiento y comportamiento antes y después de ese momento.
Seis de los siete pumas estudiados mostraron cambios en las métricas de movimiento, junto con ciertos comportamientos más prolongados. En el séptimo caso, un movimiento constantemente bajo impidió la comparación con un patrón normal. Según las fechas de inicio estimadas, la infección por HPAI se asoció a una muerte más aguda que la causada por Leptospira.
Entre las métricas analizadas, la longitud del paso fue la más consistente para reflejar señales clínicas, independientemente del tipo de infección. En dos de los tres pumas infectados con Leptospira también se observó una disminución significativa de la distancia diaria recorrida, algo que no ocurrió en los individuos con HPAI.
El estudio señala que combinar métricas como distancia diaria, desplazamiento neto e irregularidad de la trayectoria permite caracterizar mejor las estrategias de movimiento y detectar cambios relacionados con la enfermedad.
El ángulo de giro aumentó en cuatro individuos y se aproximó a la significancia en los otros dos, lo que podría indicar un movimiento más aleatorio o una dificultad para desplazarse de forma intencional durante el curso clínico de la infección, si bien los autores subrayan que esta métrica debe interpretarse con cautela debido a la temporalidad de los datos.
PUMAS COMO POSIBLES ESPECIES CENTINELA
Además del movimiento, también se detectaron cambios en las métricas de comportamiento. Tras el inicio de la enfermedad, los pumas tendieron a mantener durante más tiempo comportamientos asociados a zonas de alimentación, áreas de descanso y desplazamientos locales lentos, inferidos a partir de los patrones de localización.
Según los investigadores, episodios inusualmente prolongados de estos comportamientos podrían indicar que un animal no está sano, aunque el estudio aclara que no siempre es posible determinar con precisión qué conducta concreta se está produciendo sin confirmación en el terreno.
El trabajo destaca el potencial de los datos de biologging y de los collares GPS satelitales, combinados con determinaciones patológicas, para identificar la aparición de la enfermedad y describir el comportamiento posinfección en especies silvestres.
En este contexto, también consideran que los pumas se presentan como una especie con características que podrían hacerla útil como huésped centinela, una idea ya planteada previamente para otras enfermedades zoonósicas.
Los autores concluyen que este es el primer esfuerzo en examinar de forma sistemática las métricas de movimiento y comportamiento en pumas infectados con Leptospira spp. y HPAI. Según el estudio, detectar descensos rápidos en ciertas métricas podría servir como indicador de la salud individual, con aplicaciones potenciales en gestión, conservación y en la mejora de modelos de transmisión de enfermedades en carnívoros.