Ni en Navidad. El Valencia es incapaz de dar felicidad ni tampoco disfrutarla. Una victoria en los últimos once partidos. Ni al Mallorca. No era … el Atlético o el Villarreal. Ya pueden entonarse Isei, Gillhaus y Zamora en pasarle nombres a Gourlay porque este Valencia no hay quien lo enderece. Corberán ya no es el técnico milagro. Ni el equipo consigue sumar de tres en tres, ni es capaz de activar remontadas ni sorprende con decisiones que llevaran al Valencia a disfrutar en el parón. El sufrimiento sigue, tanto que si mañana el Girona es capaz de ganar al Alético de Madrid y Osasuna puntúa, el conjunto blanquinegro se irá a puestos de descenso. ¿Kiat, de esta afrenta qué dices? Nada, como con todo lo demás que afecta al club. Un punto de arrogancia sí mostró ante los accionistas, interés porque este equipo dé éxitos a su público ya lo dejamos para otra vida. Porque desde Singapur ya se mandó el mensaje de que refuerzos pocos y baratos.
Los clubes se han bunkerizado y se han vuelto impersonales. Ahora es imposible ver un entrenamiento del Valencia cuando no hace muchos años lo hacía a puerta abierta y se ganaba la Liga y se jugaba la final de la Liga de Campeones. El fútbol moderno puede llegar a ser ridículo, con tanto dato y tanta historia. Porque estaría bien saber qué entrena este equipo. Las jugadas a balón parado está claro que no. ¿Entonces qué hacen? Lleva nueve goles encajados en un centro al área. Si hay un asistente dedicado a esta labor debería estar ya en la calle. Ni se posicionan bien, ni actúan con intensidad, ni se anticipan. Nada.
Valencia CF
Agirrezabala, Thierry (Foulquier, 77′), Tárrega, Copete, Gayà, Pepelu, Ugrinic (Javi Guerra, 72′), Almeida (Danjuma, 77′), Rioja (Ramazani, 72′), Beltrán (Diego López, 87′) y Hugo Duro.
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RCD Mallorca
Román, Maffeo, Valjent, Raíllo, Mojica, Morlanes (Darder, 57′), Samú, Antonio (Morey, 87′), Virgili (Kumbulla, 66′), Joseph (Asano, 87′) y Muriqi.
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Goles
0-1, Samú Costa (23′). 1-1, Hugo Duro (52′). -
Árbitro
Hernández Maeso (Comité extremeño). Amonestó a Samú Costa, Corberán, Ugrinic, Román, Joseph y Duro. -
Incidencias
41.179 espectadores en Mestalla.
Y ocurre lo inevitable. Balón al área, cabecea Raíllo ante Tárrega y el balón llega a Samu Costa, libre como el viento en el área, que golpea a bote pronto para batir a Agirrezabala. Es para cerrar el chiringuito, irse a 3ª RFEF, que Meriton se vaya de una dichosa vez y volver a disfrutar de ser valencianista. El conjunto blanquinegro, en la primera mitad, fue tan previsible en los balones parados (gol en contra) como en el global de su juego. Muy poco por el centro, ni un desborde, ni un desmarque, y acaba yéndose a las bandas para buscar centros al área (hasta 19 en la primera parte).
Casi siempre con Luis Rioja como protagonista. Era el único que desbordaba, que intentaba un regate, que buscaba la línea de fondo, que quería acabar las jugadas. Los demás pasaron desapercibidos, como si el Valencia no se estuviera jugando la vida. Sólo cuando sufrió el golpetazo del gol mallorquín sacaron algo de orgullo. El ruido de viento por momentos fue ensordecedor. La afición no aguanta más. Sólo en la fase final de la primera parte llegaron las ocasiones valencianistas, con una falta lanzada por André Almeida que rozó la barrera y con una salvada de Valjent a un chut cruzado de Luis Rioja.

Esa tendencia continuó en la segunda fase, acrecentada por el interés por evitarle un sufrimiento a la afición. Tanto que pronto llegó el tanto del empate. Jugada de Thierry por la banda derecha, centro al área y Hugo Duro –ponga un Hugo Duro en su vida– remataba de cabeza a gol. El madrileño lleva 14 goles en este 2025. Mestalla se activaba. La afición da mucho con poco. El equipo se lanzó en tromba. Gayà, también de cabeza, casi marcó pero el balón se fue al palo. Por momentos, este Valencia parecía otro Valencia. Fluidez en el juega, hilaba acciones de ataque, Ugrinic rompía entre líneas por el centro.
Lucas Beltrán quería mantener su buena racha y se lanzaba en plancha pero Román sacaba el balón con el pie derecho. El Mallorca sólo pudo estirarse en una ocasión con un remate de Mateo Joseph que se marchó rozando el palo de Agirrezabala. Pero el Valencia se quedó ahí. Siempre se queda corto. Es descorazonador. La matemática es tozuda. 16 puntos en 17 jornadas. Ni un punto por partido. Así el desenlace se antoja trágido. ¿Hay alguien ahí que pueda evitarlo? Kiat, hola, ¿estás ahí o sigues comedido?