SkyShowtime tiene una nueva y jugosa apuesta entre manos. Neil Cross (Luther) firma The Iris Affair, un thriller protagonizado por Niamh Algar y Tom Hollander que promete engancharte hasta el último episodio. La trama sigue a la enigmática genio Iris Nixon (Algar), quien, tras resolver una serie de rompecabezas online, llega a una plaza de Florencia donde conoce al carismático empresario Cameron Beck (Hollander). 

Este la invita a trabajar para él para desbloquear una poderosa pieza de tecnología ultrasecreta, lo que consigue despertar su curiosidad y acepta la propuesta. Pero, cuando Iris descubre el peligroso potencial de la tecnología, roba el diario que contiene la secuencia de activación del dispositivo y desaparece. 

La desaparición desencadena una búsqueda implacable desde una remota cabaña de Cerdeña y a través de las abarrotadas calles de Roma, en la que Cameron se apresura para encontrar a Iris en un arriesgado juego en el que la confianza es peligrosa y el fracaso puede resultar catastrófico. Hablamos con Cross sobre su nueva apuesta, ya disponible en SkyShowtime. 

¿Para quién escribes hoy en día? ¿Escribes para ti, para tu público, en quién piensas cuando tienes un nuevo proyecto que desarrollar?

Esencialmente, solo escribo para mí. E incluso cuando contrato a otros guionistas para que trabajen conmigo, siempre les digo que solo me interesa leer lo que escriben aquellos que lo hacen independientemente de que les vayan a publicar o no. Empecé a escribir con seis o siete años, a hacer páginas de cómics en las que los dibujos me parecían más fáciles que los bocadillos. Nunca sabía qué escribir, así que le di la vuelta, empecé a escribir diálogos y luego a completar con dibujos. 

Esta serie, al menos en su aspecto visual, es más brillante que otros trabajos que has hecho en tu carrera. ¿Crees que los críticos y los premios la valorarán? Parece que el prestigio va unido a la oscuridad.

Completamente de acuerdo. Es un misterio al que me enfrento constantemente. Creo que la gente confunde la seriedad con peso intelectual. Pero las obras que tratan ideas fundamentales de nuestra existencia, los trabajos cumbre de nuestra raza, no serían nada sin humor, pues es una parte imprescindible de lo que somos. 

No he leído Don Quijote, pero es la mejor, la primera, la mayor novela de la humanidad, y es fundamentalmente cómica. Voy a meterme en líos: en los lugares más excelentes de nuestra industria hay gente que no tiene seguridad en su inteligencia. Creen que, para compensar esa inseguridad, deben ser excesivamente serios y oscuros. 

¿Entonces, crear algo como The Iris Affair, significa que estás en un momento de tu carrera en el que no tienes que probar nada a nadie? 

No me importa lo que opine toda esta gente. Como te mencionaba, crecí rodeado de cómics, en una época en la que leer historietas era algo marginal, no te conseguía muchos amigos. En los ochenta, jugaba sin parar a Dragones y mazmorras. Lo echo muchísimo de menos. Nunca busqué validación de un escalón mayor, de una élite intelectual, su juicio no me interesa en absoluto. 

¿Qué hay de tu público? ¿Sientes que tienes seguidores, gente que te sigue y se emociona por lo siguiente que vayas a hacer? 

No tengo una relación con ellos, paso poco tiempo en Internet, no vivo allí. Jamás he mirado Twitter y no entiendo lo que es Instagram. No interactúo con ellos de esa manera. Sé que existen, pero si te soy sincero, creo que los elogios pueden albergar un peligro particular, igual que el que viene de los insultos. 

Lo único que puedo hacer es seguir adelante en mi soledad, en mi barquito, y contar mis historias. Tuvimos un estreno en Nueva York para la película de Luther y fue genial, había muchos fans. Pero más allá de ocasiones puntuales como esa, me mantengo en el misterio, lo más alejado que puedo de la atención de otros. 

¿Quién era Nigel Kneale y por qué sigue inspirándote? 

Era un guionista de televisión británico que creó algo que hoy podríamos definir como “horror cósmico”. Diseñó películas y series muy ambiciosas, comerciales y terroríficas, y lo hizo con mucho éxito, sabía conectar con el público. Tenía un personaje recurrente llamado Bernard Quatermass, un astronauta que regresaba a la tierra pero que, en sus viajes, había dejado de ser el hombre que una vez conocimos. Creo que era el mejor guionista que Reino Unido ha tenido jamás. No voy a decir que es una copia, pero Doctor Who no habría existido sin Nigel Kneale y sin Quatermass. 

Volviendo a The Iris Affair, hablemos de los personajes principales. ¿Cuándo supiste quienes eran y cómo se parece el resultado final a lo que tenías en mente al principio? 

Qué interesante, déjame pensar. Iris, el personaje, supe pronto quién era. Tiene mucho de Hitchcock, de Patricia Highsmith, pero es muy particular, contradictoria. La idea de la mujer como antihéroe no ha sido muy explorada. Tenía todas esas referencias en la cabeza y pensé que sería imposible encontrar a la actriz perfecta, hasta que mi equipo me dijo “estás buscando a Niamh Algar”. Le hicimos una prueba al día siguiente y allí estaba, exactamente lo que buscaba, no vimos a ninguna otra actriz. 

Cameron Beck fue el sistema opuesto, tuve un proceso mucho más largo en el que me enamoré de Tom Hollander. Él ofreció humanidad, carisma y profundidad a un personaje que otro actor menos talentoso habría desaprovechado. 

Mientras veía la serie, pensaba en una anécdota de Michael Caine. Hizo una película que se llamaba Contrato en Marsella, en el sur de Francia. Cuando recibió el guion, ni siquiera lo leyó, porque ¿quién diría que no a pasar cinco semanas en el sur de Francia? ¿Es más fácil empezar a escribir un proyecto si, como ocurre en The Iris Affair, tiene lugar en Italia o en algún lugar soleado? 

La repuesta es: infinitamente. Antes de que te vayas, tengo que contarte mi anécdota favorita de Michael Caine. 

Por favor. 

Alguien le preguntó si había visto Tiburón: La venganza, la cual había protagonizado. Y respondió: “No, pero he visto la casa que le compró a mi madre, y es increíble”. 

The Iris Affair ya está disponible en SkyShowtime.