Se acaba el año, y en términos de mercado no ha sido uno cualquiera. 2025 será recordado por las altas rentabilidades conseguidas por las bolsas, de doble dígito en muchos casos. Aunque se habló mucho de ella, la esperada corrección nunca llegó. Ni en bolsa ni en otros activos que también se han disparado, como el oro, que escala más de un 60%. Tampoco se han visto caídas significativas en los bonos, que este año logran las ganancias más abultadas desde el Covid. Ha sido, en definitiva, un buen año para estar invertido, a pesar de las montañas de dinero que aún siguen en depósitos de ajustadas rentabilidades. En líneas generales ha sido fácil esquivar las pérdidas, pero… ¿Ha rendido su cartera como debería?
En el caso de los perfiles de inversor más conservadores -que así es como se define el 57% de los españoles que han participado en el último Barómetro del Ahorro del Observatorio Inverco-, se han visto beneficiados del buen comportamiento de la renta fija. Los principales índices de bonos están en positivo este año. Por ejemplo, con una cartera de deuda global se gana un 8% sólo por precio (habría que sumar, también, los cupones), según los índices de Bloomberg y Barclays. 2025 ha sido un año de bajada de tipos por parte de los bancos centrales, y esto es positivo por definición para la renta fija porque impulsa el precio de los bonos. De este modo, un inversor conservador estándar debería llevar una rentabilidad aproximada del 3,8% -esto es lo que suben los fondos mixtos conservadores este ejercicio, según Morningstar-. Es su tercer año consecutivo de ganancias, aunque en este ejercicio son inferiores a las de 2023 y 2024 (ver gráfico).
En 2023, la rentabilidad de los perfiles más conservadores fue especialmente buena, del 6,26%, pero hay que tener en cuenta que sólo un año antes, en 2022, el inversor conservador, que por definición quiere evitar perder dinero, tuvo que encajar un duro golpe, con pérdidas inéditas que casi llegaron al 9%. Tras un favorable 2023, 2024 también lo fue, con ganancias del 4,98%. En estos tres últimos años acumula ganancias cercanas al 15%. De cara al año que viene, las perspectivas de las gestoras y bancos de inversión apuntan a que la renta fija ofrecerá rentabilidad al inversor, pero no será tan fácil batir a la inflación con ella como hasta ahora.
El mejor año desde 2023 para el resto
El resto de perfiles de inversor (moderados, flexibles y agresivos) están a punto de cerrar su mejor año en rentabilidad desde 2023. También encadenan tres años seguidos en verde. Como la bolsa ha brillado y los bonos han aportado rentas, las carteras moderadas, que invierten sobre todo en renta fija pero incluyen algo de renta variable, han engordado las ganancias hasta el 9,07%, de media, frente al 6,56% del año pasado. En el caso de los perfiles más flexibles, que se caracterizan por ir adaptando el peso que dan a la bolsa y a la renta fija en función de las condiciones de mercado, la rentabilidad media que obtienen es algo inferior a la de los moderados, del 7,93%.
El botín más grande de todos lo consiguen los perfiles de inversor que asumen más riesgo, los agresivos, que son los que tienen más exposición a renta variable. Este perfil es el que representa al 11% de los españoles, según el último Observatorio de Inverco. Para aprobar frente al mercado, la rentabilidad que deben conseguir es de doble dígito, ya que los fondos más agresivos llevan rentabilidades medias del 10,7%. Ha sido un año histórico para la bolsa, con fuertes subidas en la mayoría de índices. En el caso de la renta variable europea se ha revalorizado más de un 17%, mientras que la estadounidense avanza alrededor de otro 15%. Dentro de Europa, el Ibex 35 ha hecho lo impensable, al batir los máximos de 2007, y subir de más del 47%. La buena noticia es que, a ojos de los profesionales, los índices tienen gasolina para seguir subiendo en 2026. Por fundamentales también queda recorrido. El del EuroStoxx 50 es del 11,6%; el del S&P 500, del 17% y el del Ibex 35, del 2,64%, hasta los 17.119 puntos.
Con miras ya a 2026, «los inversores deberán tener en cuenta numerosos factores a la hora de posicionar sus carteras para el año que viene», opinan en Wellington Management. «Equilibrar el entusiasmo por la IA con la disciplina, incrementar la exposición a sectores o regiones que han pasado desapercibidos, diversificarse geográficamente, evaluar las oportunidades en Europa, Japón y mercados emergentes, y ampliar su gama de instrumentos de mitigación de riesgos», explican.
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