En un momento en el que la discusión sobre las herramientas de inteligencia artificial está en su momento más caliente, una patente presentada por Sony podría ser el elemento más polémico. Hace apenas unas semanas se hizo público que PlayStation había presentado una patente titulada «edición automática y personalizada de contenido de video mediante inteligencia artificial». El título no es demasiado descriptivo, pero hace referencia a una tecnología capaz de modificar en tiempo real el contenido de un videojuego o película para editar, omitir o silenciar una parte ofensiva. En resumen, una forma de censura gestionada por la IA.
La idea de la patente es que los usuarios puedan crear parámetros de filtrado «personalizados y específicos» que les permitiría elegir “el tipo de contenido que no desean ver”. Así pues, la tecnología descrita en la patente sería capaz de detectar cuándo se va a mostrar y evitarlo. «El contenido objetable puede ser doblado o alterado de otra manera, por ejemplo, utilizando tecnología ‘deepfake’ para sustituirlo (…) Adicional o alternativamente, una imagen o palabra del contenido puede ocultarse o sustituirse. También pueden utilizarse barras de censura, así como el desenfoque de píxeles o la eliminación o recorte de secciones audiovisuales», dice un apartado de la patente en cuestión.

Es difícil imaginar, por ejemplo, cómo se podría censurar algo como el próximo GTA 6.
De acuerdo con el texto de la patente presentada por Sony, uno de los casos de uso de esta tecnología sería el control parental. Si en un videojuego se dicen insultos y tú no quieres que un menor a tu cuidado los escuche, podrías activar este sistema para que sean censurados. Sin embargo, la empresa cree que hay más opciones interesantes. «El usuario puede tener un problema con los payasos y los globos rojos y decidir que estos elementos no deben mostrarse en los contenidos audiovisuales. Este tipo de filtros no necesariamente será utilizado solo por padres, también por una audiencia general que quiere disfrutar del contenido mientras evita elementos que considera sensibles o prefiere no ver».
Esto ha dado lugar a un debate sobre la visión artística. Poniendo como ejemplo un juego de la propia PlayStation, dudo que The Last of Us Parte 2 pueda comprenderse si se omite su violencia. Cualquiera que haya jugado sabe que hay momentos muy desagradables y quizá más de uno haya cerrado los ojos en alguna escena. Sin embargo, parte del mensaje se perdería si no fuera así. El juego tiene la ambición de resultar desagradable en algunos momentos para reforzar sus ideas principales. La censura crearía una experiencia significativamente diferente desde el punto de vista artístico.
El extraño mundo de las patentes
Señalar que Sony se plantea patentar esta idea es importante, pero también hay que entender que este tipo de invenciones tienen una importancia relativa. El objetivo de este tipo de aplicaciones es conseguir los derechos exclusivos de explotación de un producto por si fuera interesante desarrollarlo. Es en ese «por si fuera» dónde está la clave. Que se haya llevado a cabo una patente así no significa que PlayStation 6 vaya a introducir un programa capaz de censurar juegos en tiempo real ni que los juegos de la marca piensen implementar filtros especiales.
Para contextualizar podemos mencionar, por ejemplo, que en 2009 Sony patentó una tecnología que permitiría conectar dos PlayStation 3 de forma simultánea mediante un cable ethernet para crear una especie de proyector holográfico. Citando ideas más bajadas a tierra, muchas compañías también han patentado sistemas de matchmaking destinados a manipular al jugador que jamás se introdujeron a sus videojuegos. La mera existencia de cosas así asusta y es normal, pero eso no significa que la censura generalizada esté a la vuelta de la esquina ni que el arte se vaya a destruir de la noche a la mañana.
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