Pellegrino Matarazzo ya conoce Anoeta. El nuevo técnico de la Real Sociedad vivió ayer su primera jornada en Donostia de forma intensa: visita a Zubieta … por la mañana, primera toma de contacto con las instalaciones y, por la tarde, su asistencia al feudo txuri-urdin para presenciar el partido del Sanse frente al Ceuta, un gesto que refuerza la idea que el club venía buscando desde hace semanas en el mercado: un entrenador que apueste por la cantera y la formación de futbolistas jóvenes.
Su presencia en Anoeta se convirtió en una de las imágenes del día. El nuevo técnico realista llegó al estadio acompañado del director deportivo, Erik Bretos, y de Jokin Aperribay. Matarazzo presenció con atención el encuentro de los potrillos desde el palco presencial, lo que le permitió observar el rendimiento del filial blanquiazul desde primera línea.
Durante todo el transcurso del choque se pudo observar a Matarazzo conversando constantemente con Bretos, intercambiando opiniones sobre los futbolistas y anotando detalles y observaciones individuales en una libreta que no se despegó de su mano durante los noventa minutos del encuentro. La jornada de ayer sirvió para que el técnico se familiarizara con el ambiente de Anoeta, un estadio que pronto se convertirá en su casa.
Aunque no se le ha visto todavía en el banquillo ni con el mono de trabajo puesto, su implicación desde el primer día transmite un mensaje claro tanto al vestuario como a la afición. Matarazzo recala en el conjunto guipuzcoano dispuesto a involucrarse en todos los niveles del club y a levantar un equipo que se encuentra en estado crítico tras las diecisiete jornadas de campeonato. Su actitud durante el partido, atenta y participativa, refleja lo que dicen de él. Es metódico y ordenado, pero también pasional. Lo demostró con el tempranero gol de Marchal ante el Ceuta, donde se le vio levantarse de su asiento, aplaudir con entusiasmo con una sonrisa de oreja a oreja, y tras ello, tomar unos apuntes en su reutilizada hoja. Daba la casualidad que en esos instantes los potrillos estaban disputando sus mejores minutos del choque y la actuación colectiva de los locales estaba siendo más que buena. Sin embargo, no será hasta el día 29 cuando Pellegrino Matarazzo se ponga por primera vez el mono de trabajo en Zubieta, donde podrá conocer de primera mano a todo el plantel txuri-urdin y ejercer su primer entrenamiento como técnico de la Real. Hasta entonces, el estadounidense tiene una semana por delante para cerrar los últimos flecos y dar así el pistoletazo de salida definitivo a la mitad de temporada que tiene por delante, además de darle la vuelta a la situación del equipo y despejar todos los fantasmas que ha habido durante estos meses.
El americano se situó junto a Bretos, celebró el gol de Marchal pero luego lamentó la derrota del Sanse ante el Ceuta
No será tarea fácil para Matarazzo porque los resultados apremian y de momento sus únicas experiencias han sido en la Bundesliga y no en la Liga. Desde luego que, para la afición, acostumbrada a celebrar el talento que asciende de Zubieta, la imagen del nuevo técnico realista observando al filial ha sido recibida con alegría. En una época de transición, como reconoció Aperribay hace tiempo refiriéndose a comenzar a escribir «un nuevo libro», y con la plantilla del primer equipo en proceso de ajuste, la idea de que el nuevo proyecto eche a rodar con la mirada puesta hacia los jóvenes es vista como una oportunidad.
En la Real, la cantera no es un refuerzo secundario, sino una seña de identidad. Si Matarazzo logra sacar provecho de ello y además acompañarlo de buenos resultados, confirmaría que la apuesta arriesgada era la adecuada.