CANARIAS7

Lunes, 22 de diciembre 2025, 15:14

Un equipo científico internacional ha conseguido observar el movimiento, la evolución y la interacción de los filamentos que rodean a la gigantesca galaxia M87 con su entorno y con la actividad del agujero negro supermasivo central. Y ha sido posible gracias a las imágenes captadas por el Gran Telescopio Canarias (GTC o Grantecan) y del Telescopio Canadá-Francia-Hawái.

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) señala en una nota que la M87 es una galaxia elíptica supergigante conocida por el agujero negro supermasivo extremadamente activo que se encuentra en su núcleo y que se encuentra a unos 55 millones de años luz de distancia.

Este motor de 6.500 millones de masas solares es responsable de lanzar chorros de partículas de alta energía que se extienden mucho más allá de su galaxia.

Dependiendo de la cantidad de material que ingiera el agujero negro, sus chorros pasan por períodos muy activos seguidos de otros más tranquilos. Aun así, desempeñan un papel importante en la configuración de la galaxia y del gas caliente que la rodea.

M87 se encuentra en un entorno muy especial: el centro del cúmulo galáctico Virgo, un gigantesco sistema que contiene miles de galaxias y está inmerso en un gas intracúmulo caliente y difuso que alcanza decenas de millones de grados. Al igual que muchas galaxias centrales, M87 está atravesada por una compleja red de filamentos largos y delgados que se extienden lejos de su centro. A pesar de décadas de estudio, su origen sigue siendo incierto. ¿De dónde provienen? ¿Cómo pueden sobrevivir estructuras tan delgadas en un entorno tan hostil? ¿Y hasta qué punto están relacionadas con la actividad del agujero negro, como creen muchos astrónomos?

«M87 es la galaxia más cercana que se conoce con este tipo de estructuras filamentosas», explica Camille Poitras, autora principal del estudio y estudiante de máster en la Universidad Laval (Quebec, Canadá). «Probablemente sea una de las pocas que presenta filamentos tan alejados del centro que parecen separados, ‘flotando’ más allá de la galaxia», añade.

Los filamentos, al detalle

Para comprender mejor estos filamentos, el equipo internacional de astrónomos combinó dos conjuntos complementarios de observaciones. Primero utilizaron el instrumento Megara del Gran Telescopio Canarias (GTC) para estudiar dos regiones únicas: filamentos complejos cerca del centro, próximos a los chorros actuales, y otra mucho más lejana, casi más allá de la galaxia, en un entorno más tranquilo.

El equipo también se valió de las observaciones del Telescopio Canadá-Francia-Hawái (CFHT) con el instrumento Sitelle, que proporcionó una vista panorámica de toda la red de filamentos. En combinación, los datos ofrecen la visión más completa hasta la fecha de los filamentos de M87, revelando sus movimientos, composición y conexiones con el entorno circundante. Los resultados acaban de publicarse en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Los astrónomos saben desde hace tiempo que los filamentos de M87 están lejos de ser tranquilos. Estudios anteriores demostraron que los que se encuentran cerca del centro son muy turbulentos y caóticos, perturbados por los potentes chorros lanzados por el agujero negro.

Ahora, gracias a la alta resolución de Megara, el equipo descubrió que estos filamentos también se ven agitados por movimientos locales más pequeños, probablemente causados por explosiones de estrellas viejas conocidas como supernovas de tipo Ia, que son comunes en toda la galaxia.

Más lejos, la imagen cambia por completo. El filamento exterior separado se mueve de forma más estable y uniforme, y su presencia parece estar relacionada con un chorro anterior de un periodo de actividad pasado, enfatiza el IAC. La composición del gas dentro de estos filamentos también varía. Más cerca del centro, se ve afectado por el agujero negro y sus chorros activos, y muestra signos químicos diferentes a los del gas más alejado. Sin embargo, incluso el filamento distante muestra una composición inesperada para una zona tan tranquila, lo que sugiere que puede haber procesos subyacentes en marcha que aún no se comprenden del todo.

«Estas nuevas observaciones nos han ayudado a determinar cómo los flujos del agujero negro de M87 dan forma y energizan estos filamentos», señala Marie-Lou Gendron-Marsolais, profesora adjunta de la Universidad Laval y coautora del estudio.

Estos resultados muestran que los filamentos están estrechamente relacionados con la actividad actual y pasada del agujero negro supermasivo de M87. Una combinación de diferentes procesos, como los chorros, las explosiones estelares y la interacción entre el gas caliente y el frío, parecen actuar conjuntamente para dar forma y mover estas delgadas estructuras. Comprender cómo se combinan estos procesos sigue siendo un reto, pero las futuras observaciones de alta resolución y las técnicas de análisis innovadoras serán fundamentales para revelar cómo se forman, sobreviven y evolucionan con el tiempo.

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