«Las noches ya son de cada uno, pero las tardes aún son de la tele». Quien habla es Josep Cister, la mente pensante de algunos de los grandes éxitos de las series televisivas. Es el creador de ‘La Promesa’, de Bambú producciones, que se … ha convertido en una de las ficciones diarias de la tarde más vistas de los últimos tiempos en La 1. Aunque cuando pensó esta serie jamás imaginó el recorrido que iba a tener, desde un premio Emmy hasta convertirse en una cita ineludible para los espectadores. «Cuando arrancas una serie, obviamente lo haces con la ilusión de que dure el mayor tiempo posible, pero sabes que eso pasa pocas veces, que no siempre ocurre, que la serie funcione». Arrancaron en una Televisión Española que no es la televisión de ahora, y reconoce que asumían esta responsabilidad con «cautela y con precaución». «Nunca te llegas a imaginar cuántos capítulos vas a hacer, porque no sabes muy bien cómo vas a ir manejando la historia ni si la tele y los espectadores te van a seguir queriendo en la parrilla», confiesa.
Este miércoles emiten un capítulo especial para arrancar la quinta temporada, marcada por la locura que comete Ángela justo antes de casarse con el capitán Lorenzo de la Mata. «Eso va a desencadenar el arranque de la temporada, con un Curro además muy afectado por todo lo que ha pasado con Ángela y muy dispuesto a recuperar su lugar, el que él siente que le han quitado desde que falleció su hermana Jana. Con un Manuel muy dispuesto también a enfrentarse a Leocadia con la ayuda de su padre, porque no entiende la influencia y el poder que ha cogido Leocadia dentro del palacio de ‘La Promesa’, y una María Fernández que va a vivir un embarazo un poco de vértigo», confiesa Cister.
Mantener la tensión en cada uno de los capítulos sin quemar al mismo tiempo muchos cartuchos de las tramas es un arte que Cister y su equipo parecen tener controlado. «Es la pregunta más difícil. Se hace un poco entre el sentido común y el oficio, pero también te diré que cuando escribo las tramas lo hago muchas veces como espectador, pensando en si yo fuera espectador, qué me gustaría ver y qué no me gustaría ver. Y a partir de ahí decido, porque no siempre lo que le gustaría ver al espectador es lo que tienes que hacer. Sé que esto que digo es súper impopular y que la gente se me echa encima y todo el mundo me dice cosas horribles, pero es la realidad, porque eso también es la vida: no siempre nos pasa lo que queremos que nos pase», asegura el creador.



Arriba, el equipo de ‘La Promesa’. Izquierda y derecha, dos escenas de ‘La Promesa’
Bambú producciones
Para el equipo, dosificar la información es lo más importante. «En la vida no sale todo perfecto, la vida nos dosifica la información y nos va dando las cosas con esfuerzo, y aun así, incluso aunque te esfuerces y lo intentes, muchas veces no es suficiente. Entonces yo creo que ahí está el equilibrio», explica.
Familia y calidad
Es difícil incluso para Cister identificar las claves del éxito de su serie. Si existiera una fórmula concreta, su función terminaría, pero lo cierto es que su trabajo es una mezcla entre trabajo, documentación y algo de suerte. «El ingrediente principal es la familia. Todos tenemos una familia y aquí hay un juego de dos tipos de familias, que también lo tenemos todos en nuestra vida: la familia de sangre, la que nos toca, con la que no siempre estamos de acuerdo, y luego la familia que tú eliges, que son tus amigos, que en ‘La Promesa’ sería la parte del servicio. Todos tenemos encontronazos con nuestros hermanos, con nuestros padres, con nuestras parejas en algún momento. ‘La Promesa’ no deja de ser un poco lo que es la vida, el devenir de la propia vida», asegura.
Si algo caracteriza a las series diarias de la tarde es que ha habido un salto de calidad en ellas. La diferencia entre las ficciones de ‘prime time’ y las de la tarde estaba marcada y, sin embargo, con el paso del tiempo la franja vespertina ha comenzado a crecer en espectadores gracias, en parte, a esta mejora, desde los guiones hasta los decorados y las tramas, llegando incluso a saltar en ocasiones al prime time. «Esa fue una intención clara desde el principio. No nos hemos encontrado con una serie de mayor calidad por casualidad, sino que ha sido una voluntad decidida por parte mía, de Ramón Campos y de Televisión Española. Creo que las series diarias ahora son el prime time de las cadenas. Las noches ya son de cada uno, pero las tardes aún son de la tele. Las diarias se han convertido en el producto estrella, generan fidelización. Hicimos ese experimento con ‘Dos vidas’ y en ‘La Promesa’ y ‘Valle Salvaje’ es la culminación. De hecho, en Estados Unidos creen que nuestro producto es de prime time y no entienden que se emita por la tarde cinco días a la semana», explica.