La primera vez que Ivet Playà salió en la redes sociales para hablar de la relación que había tenido con el cantante Alejandro Sanz la que se organizó fue de órdago. Ivet visitó un plato de televisión, donde intentó narrar su experiencia y donde se dio cuenta de que el tiempo iba en su contra. El ritmo de los programas de televisión es trepidante y el testimonio de esta mujer necesita su espacio y su paciencia, y desde luego, el formato no era el más adecuado.

Han pasado los meses, ha asumido esos errores, ha presentado incluso algunas demandas a ciertos colaboradores que considera que se pasaron siete pueblos con ella, y ahora regresa dispuesta, esta vez sí, a hacerse oír y hacerse entender. Ivet ha grabado unos vídeos donde, en primera persona, narra los ocho años en los que ha estado vinculada al músico de diferentes formas. Su historia comenzó cuando apenas tenía 16 años y quería hacer un trabajo en el colegio centrado en las letras de las canciones de Alejandro. Ese fue el primer contacto. De aquellos consejos pasó a formar parte del grupo de fans del artista y viajar a muchos de sus conciertos. De esos viajes también pasó a formar parte del staff y hacer algunos trabajos específicos de promoción. Y de allí, a una relación íntima que tuvo su tiempo de caducidad y que no terminó nada bien.

Ivet ha aprendido la elección y se prepara para realizar este testimonio en formato documental o diario en YouTube, que tiene muy avanzado y sobre todo muy bien organizado. Como buena deportista de élite, es una mujer meticulosa y ordenada y guarda todo lo que necesita para explicarse y relatar cómo una joven anónima de familia religiosa y costumbres muy tradicionales acaba liada con un astro del pop que ha partido el corazón de todas sus seguidoras. No es un ataque, no es una denuncia ni tampoco son ganas de revancha. Es su vida y evidentemente si no estuviera junto a la de Alejandro no tendría interés mediático, pero los hechos son los hechos y quién mejor que ella para contarlo y mostrar cómo vivió y cómo sintió una historia que le ha marcado durante demasiado tiempo.

Habrá quien la entienda y habrá quien siga pensando que se trata de una fan loca y despechada, pero creo que después de ver con detenimiento esos vídeos y escuchar con paciencia a Ivet las cosas no son como muchos piensan. Está en su derecho de contar su vida y explicar algunas reacciones de una niña que pasó a mujer y lo hizo en un mundo que le vino muy grande. Cuando se lance solo pide paciencia y empatía. No va a emprender una guerra ni tan siquiera un primer asalto. De momento se está reuniendo con productores y medios de comunicación para ver finalmente en qué formato puede contar lo que ha vivido en primera persona y lo que desea compartir para que tal vez alguien encuentre en sus vivencias una mano amiga o un consejo.

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