Entre las aulas del instituto de Llanes y las clases de canto en los bajos del Tartiere, en Oviedo, Néstor Díaz, de 15 años, teje una de las trayectorias más prometedoras de la canción asturiana. Descubierto por la cantante Anabel Santiago cuando tenía 8 años, este adolescente ha ido acumulando premios y ovaciones con una naturalidad que oculta una determinación firme y una visión renovadora para el género que ama. Su historia es la de una vocación nacida de una casualidad, y cultivada con férrea disciplina: viaje semanal del viaje a la capital asturiana para seguir mejorando y la guía de quien se convirtió en su mentora.

Todo comenzó durante una visita de Anabel Santiago al colegio de Néstor, para grabar un episodio televisivo. La impresión que causó en el niño oírla cantar fue inmediata y profunda: «Me encantó». Hasta ese momento, la música no había despertado su interés. «Nunca había tenido contacto con la música antes», afirma. Algo cambió ese día. Al llegar a casa, le dijo a su madre, Inma González: «Mami, quiero cantar canción asturiana». La reacción materna, comprensiblemente, fue de escepticismo. «Le dije: ‘Ya, y yo quiero ser piloto de avión’. No sé, pensé que eran cosas de un crío con 8 años», confiesa la madre.

Sin embargo, la insistencia del niño la llevó a buscar a la artista en internet y a contactar con ella. Anabel Santiago mando un disco de regalo al crío y le pidió a la madre que le enviara un vídeo del pequeño cantando. Así lo hizo la madre y la respuesta de Anabel Santiago tras ver la grabación fue contundente. «No me mandes más vídeos, tráemelo», le dijo a la madre.

«Este crío vale»

Néstor Díaz acudió en marzo de 2018 a la cita, en los bajos del Tartiere, en Oviedo, donde Anabel Santiago dio su veredicto tras escucharlo en directo. «Este crío vale», le espetó a una Inma González que aún dudaba. «¿En serio?», preguntó. La artista zanjó la conversación: «Confía en mí».

Con apenas un par de clases para pulir detalles, Néstor Díaz se subió al escenario en la Gala Mozos de Mieres, compartiendo cartel con otros 25 jóvenes. Interpretó «Esta noche ha llovido, mañana hay barro», y triunfó. «Nos dijeron que era la segunda vez que se levantaba el Auditorio de Mieres», rememora orgullosa su madre.

Néstor Díaz, durante su actuación en un concurso de canción asturiana. | CEDIDA A LNE

Néstor Díaz, durante su actuación en un concurso de canción asturiana. / Cedida a LNE

Aquel éxito fue el pistoletazo de salida de una carrera que se ha ido construyendo con constancia. «Seguí dando clases con Anabel Santiago, todos los jueves en Oviedo, y me empecé a presentar a concursos, a ir a galas y a ganar premios. Hasta hoy», resume el joven. Su palmarés, notable para su edad, incluye un primer premio en canción vaqueira, otro en Pola de Siero, otro en Llanes, además de un segundo en Sama de Langreo… El último, hace unos días, el II Premiu d’Asturianada Obdulia Álvarez «La Busdonga», en la categoría moza, celebrado en La Laboral de Gijón, interpretando un tema compuesto por él mismo, «Canto a Llanes».

Recompensas fuertes

Aunque debe recorrer 100 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para recibir 45 minutos de clase, asegura que el esfuerzo merece la pena. «Sé que tiene recompensas fuertes, y no solo por los premios, sino porque es un mundo en el que hay mucha gente. Te relacionas mucho», reflexiona el llanisco, que tiene un cañón de voz.

A pesar de la ausencia de antecedentes musicales en su familia, Néstor ha encontrado en este universo su espacio, que compagina con actuaciones a dúo con la también llanisca Charo Díaz, de 56 años, interpretando rancheras, cumbias, merengues… Sin embargo, su mirada no se queda anclada en el pasado. Alberga una idea clara sobre el futuro. «Quiero seguir cantando. Me gustaría darle un giro a la canción asturiana y fusionarla con algún otro género o renovar alguna letra, porque son temáticas que están muy desactualizadas y por está empezando a perder enganche entre la gente joven», explica con una claridad que trasciende su edad.

Admirador de Vicente Fernández

Entre sus influencias están las rancheras, el género que más le gusta cantar (es gran admirador del fallecido Vicente Fernández), pero vislumbra un camino de renovación en otra dirección. «Con la ranchera no fusiona bien, pero con la música electrónica, sí», apunta, demostrando estar atento a las corrientes actuales.

Néstor Díaz en El Sablón (Llanes).

Néstor Díaz en El Sablón (Llanes). / Ramón Díaz

Mientras su vida musical avanza, Néstor no descuida su formación académica (sus notas en el instituto son excelentes), ni descarta otros planes profesionales. «Tengo dos ideas, me gustan mucho las Ciencias Políticas. Y si no, guardia civil. No dejaré de lado los estudios, porque esto de la canción…», comenta, dejando la frase en el aire, consciente de la precariedad que a menudo rodea al mundo artístico.

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