Eva zu Beck es una de esas personas que no duda ante poner su cuerpo al límite. Conocida por sus aventuras y participación en documentales de la mano de National Geographic, la joven de 33 años ha vivido en algunas de las zonas más áridas del planeta.

Gracias a su Instagram podemos seguirle la pista para conocer cómo es vivir en alguno de estos lugares. En la actualidad, la mujer polaca reside junto a su perro en las montañas heladas, en un lugar tan remoto que la única manera de llegar allí en invierno es utilizando esquís o viajando por la nieve a pie con raquetas.

Y es que lo que más valora Eva zu Beck es la soledad. Ese silencio es el que la acompaña a diario, además de, por supuesto, la gran capa de nieve que la rodea. “No es la manera más común de vivir y mi abuela todavía me envía mensajes cada día preguntándome si estoy bien, pero absolutamente amo mi soledad”, cuenta en sus redes sociales.

Eva zu BeckEva zu Beck

Como creadora de contenido, está en constante contacto con su audiencia. Son muchas las personas que le escriben a diario diciéndole que les encantaría tener un estilo de vida similar, aunque no es para todo el mundo. De hecho, tal y como ella asegura, es algo muy duro. “Requiere de una elección consciente y necesitas hacer muchísimos sacrificios”, cuenta.

Puedo pasar semanas sin ducharme

Eva zu Beck, exploradora y creadora de contenido

De hecho, la parte más dura de su día es cuando necesita ir a hacer las tareas básicas como comprar. “Es una mini expedición cada vez”, sigue. Y es que debe bajar toda la montaña en esquís y luego volver a subirla. Además, no cuenta con luz o agua corriente, por lo que ducharse a diario no es algo posible: “Puedo pasar semanas sin ducharme”, destaca la joven polaca. Esto conlleva que debe ser muy consciente de cuánta luz gasta o cuanta agua, además de controlar siempre que la chimenea esté encendida.

Eva zu BeckEva zu Beck

Así, podemos llegar a pensar que este estilo de vida es más económico que el de la ciudad, pero, no siempre es así. “Quedarme en la civilización hubiera sido mucho más fácil y probablemente más barato, pero es algo que no me molesta”, destaca. Porque lo que más valora de su vida en las montañas es la soledad, libertad y la paz que obtiene su mente.