El porche cerrado actúa como transición entre el interior y el jardín.

El porche cerrado actúa como transición entre el interior y el jardín.

José HeviaMateriales, memoria y una calma reconocible

A nivel material, la intervención mantiene el espíritu original de la vivienda. Garmendia reconoce una imagen “midcentury” —aunque confiese que no le gusta especialmente el término— como una forma práctica de describirla. “La casa original, a pesar de estar donde está, tenía un aire muy mediterráneo. Muy de la arquitectura de los sesenta de la escuela catalana”, explica, una referencia especialmente significativa para alguien que estudió en la ETSAB de Barcelona.

Ese espíritu se conserva a través del uso de materiales nobles y honestos, y de una paleta cromática tranquila, vinculada al mar y al paisaje. “Usar materiales nobles de manera sincera, unido a elementos de diseño de la época, permite que de primeras se reconozca un estilo”, señalan. El color aparece de manera muy puntual, dejando el protagonismo a los tonos crema y a la madera, construyendo una atmósfera serena y atemporal.

La influencia mediterrnea se percibe tanto en el espacio como en la materialidad.

La influencia mediterránea se percibe tanto en el espacio como en la materialidad.

José HeviaUn hogar hecho a medida

Para Garmendia la Casa L10 es «un hogar hecho a la medida de sus habitantes”. Una pareja con dos hijos, ambos médicos, que necesitaban un lugar tranquilo y acogedor donde refugiarse tras la semana, pero también un espacio pensado para compartir con amigos y familia. “Trabajan mucho durante la semana y poder vivir en un lugar así era indispensable para ellos”, explica.

La intervención actualiza la vivienda sin borrar su memoria arquitectónica.

La intervención actualiza la vivienda sin borrar su memoria arquitectónica.

José HeviaLa paleta cromtica apuesta por tonos crema y madera con el color presente de forma muy puntual como en los baños.

La paleta cromática apuesta por tonos crema y madera, con el color presente de forma muy puntual, como en los baños.

José Hevia

La buena arquitectura no se agota. Por eso es capaz de absorber modificaciones, adaptarse a los cambios sociales y responder a nuevas formas de habitar. Cuando la arquitectura original es sensata y reflexionada, se nota, y el trabajo del arquitecto consiste, sobre todo, en saber escuchar y actuar con precisión.