¿Eres un apasionado del cine bélico? ¿Y si a esto le sumas una buena dosis de ciencia ficción? ¿Te encanta el cine de los años 90? Si te cuadran todos estos conceptos, seguro que ya habrás visto Starship Troopers, una cinta inolvidable que llegó a nuestros cines en 1997.

Y todo gracias a Paul Verhoeven, uno de los cineastas más aclamados de la época que nos deleitó con un cine lleno de acción y violencia que encandiló a los espectadores que buscaban emociones fueres en la gran pantalla. Para que te hagas una idea, ¡llevó la batuta de cintas míticas como Desafío total y Robocop!

Pero hoy no estamos aquí para hablar de Marte ni el alto índice de criminalidad en una distópica Detroit, sino de la película que protagoniza nuestro titular, Starship Troopers, una sátira antimilitarista que algunos espectadores se tomaron demasiado en serio. ¿Recordamos antes la sinopsis para ir calentando?

En una sociedad futura, se arenga a los estudiantes para que se alisten en el ejército y se conviertan en ciudadanos. Johnny Rico se alista para seguir a su novia, pero acabará participando en una cruenta guerra contra los insectos del planeta Klendathu, tras la muerte de sus padres, a causa de un meteoro lanzado por esos insectos contra su ciudad natal.

Menuda premisa, ¿verdad? En efecto, en esta cinta se nos mostró una sociedad claramente totalitaria, y a través del cineasta, se representó de manera exagerada, satírica y ridícula, haciendo uso de personajes clichés que colisionan con el supuesto mensaje inicial de la película: la idealización de la sociedad bélica. 

De hecho, no son pocas las referencias que vemos al nazismo durante el metraje, desde las maniobras propagandísticas hasta el vestuario de algunos personajes que bien podrían estar sacados de la Gestapo. Sin embargo, conforme vas desmenuzando la película, te das cuenta de la intención real de Verhoeven con la adaptación de la novela en la que se inspiró: ridiculizar el totalitarismo con una buena dosis de efectos especiales, vísceras y acción supuestamente heroica.

¿Qué te ha parecido nuestro recuerdo a este inolvidable largometraje de los años 90? ¿Tú también te habías tomado en serio esta película o pillaste claramente su tono satírico?

¿Se te ocurren otras películas que replicaron esta maniobra de Starship Troopers para con el espectador? Sinceramente, a nosotros nos han dado ganas de volver a ver esta perlita de Paul Verhoeven, así que igual la rescatamos del ostracismo estas navidades.