Lo que pudo ser y no fue. O al menos de momento. No hace tanto tiempo el aficionado del Casademont Zaragoza se relamía pensando que su equipo podía dar un salto de calidad enorme y estar liderado por dos perlas de casa, Aday Mara y Lucas Langarita, que les podían llevar a vivir una época dorada. Pero primero fue el pívot el que decidió, a pesar de estar ya asentado en el primer equipo, cruzar el charco y seguir su formación en Estados Unidos, camino que ahora va a seguir su fiel amigo.
Seguro que para los dos será especial el día en el que se vean las caras frente a frente. Porque han caminado prácticamente de la mano desde que eran niños. De la misma generación, nacidos en el año 2005 y con ahora 20 años, debutaron con el primer equipo de la mano de Porfirio Fisac. Mucho se habló entonces de las dos grandes joyas que tenía el Casademont. Y no era para menos. Porque el club aragonés tenía a dos de los jugadores más prometedores de todo el país. Así lo demostraban verano tras verano cuando les citaba la selección española. Y Langarita y Mara no solo jugaban, eran los líderes y buena parte de las muchas medallas que se ha colgado el combinado nacional en las competiciones internacionales llevan su firma.
El despegue
Eso sí, poco a poco Aday Mara comenzó a destacar ya no más que Langarita, más que casi cualquier jugador del mundo de su edad. La NBA puso pronto los ojos sobre él y era ya un hombre importante en los planes del primer equipo, pero tras una salida con lío entre la familia del gigante de 2,20 y el club, el aragonés puso rumbo a la NCAA, algo nada habitual hace unos años y que ahora es prácticamente el pan de cada día para los jóvenes prometedores nacionales.
A pesar de la mala experiencia que tuvo Aday Mara en su primer año en UCLA, ahora el pívot está disfrutando en Michigan. Y eso lo que quiere hacer su amigo Lucas, que necesita encontrar su sitio y espera que sea en Utah. Porque el zaragozano sigue siendo joven, pero ya no es un niño y su carrera, a la que no se le veía techo, no acaba de despegar. Aunque Pedro Llompart aseguró en verano que el zaragozano sería jugador del primer equipo a todos los efectos, a Langarita le estaba pasando con Ramírez lo mismo que le ocurrió con Fisac. El escolta no se ha ganado la confianza de sus entrenadores cuando tiene la oportunidad de asentarse en la élite, su gran asignatura pendiente y que, de momento, se le resiste.
Quizá por eso haya tomado la decisión de irse a Estados Unidos. Allí, además de a Mara, le está yendo bien a muchos de sus compañeros de generación. Precisamente donde más estaba jugando Langarita es la Liga U22, la competición que nació con la intención de evitar la fuga de talentos que ahora suma un nuevo nombre con el de Lucas Langarita. Allí el escolta se paseaba semana tras semana, pero no parecía el lugar idóneo para seguir evolucionando.
Seguro que para dar el gran paso que ha dado ahora Langarita y tomar una decisión que puede marcar su carrera habrá consultado a Aday. Vidas paralelas que ahora vuelven a encontrarse a kilómetros de casa.