El mundo del fútbol ha perdido este jueves, día de Navidad, a uno de los jugadores más talentosos que ha dado Escocia al deporte rey. … John Robertson ha fallecido a los 72 años, una triste noticia que ha tenido un fuerte impacto, sobre todo, en Nottingham. El extremo escocés jugó más de 500 partidos con los ‘tricky trees’ y fue capital en el mejor Nottingham Forest de la historia.
Robertson asistió con un fenomenal centro a Trevor Francis en el Olímpico de Múnich en 1979 ante el Malmo en el gol que dio la primera Copa de Europa al Forest y, un año después, en un escenario imponente como el Santiago Bernabéu, anotó el tanto de la victoria ante el Hamburgo para lograr la segunda ‘orejona’ consecutiva bajo el mandato de Brian Clough. El histórico técnico inglés le apodó ‘El Picasso de nuestro deporte’ por su talento sobre el verde. Era ambidiestro, podía jugar en ambas bandas y destacaba por ser un mágico regateador.
El Nottingham Forest le ha despedido con un bonito comunicado en redes sociales en el que le consideran como el mejor jugador de su historia. «Nos entristece enormemente anunciar el fallecimiento de una leyenda del club y un buen amigo, John Robertson. Una persona realmente grande en el club y doble campeón de Europa, el inigualable talento, humildad y devoción por el Nottingham Forest nunca será olvidad. Nuestras oraciones están con la familia, amigos y todo el que adoraba a John. Descansa en paz, Robbo… El más grande».
Hábitos extradeportivos
Sin embargo, todo se pudo ir al traste pocos años antes de disfrutar de los mejores momentos de su carrera. En 1976, Peter Taylor, histórico asistente de Brian Clough con el que el mítico técnico inglés tuvo sus más y sus menos después, tuvo una reunión con Robertson en la que le dijo que o cambiaba sus hábitos o estaba fuera del club. El escocés solía beber alcohol, fumar cigarros y comer mucha fritura. En parte esa fue una de las razones por las que le costó tanto hacerse un hueco en el equipo desde su llegada en mayo de 1970.
Robertson salió cambiado de esa reunión y, pese a que no cambió radicalmente todos sus hábitos, sí que modificó lo suficiente su estilo de vida para poder desplegar su mejor fútbol.
Además de su carrera de clubes, jugó 28 partidos oficiales con la selección escocesa. Su gran momento internacional llegó en 1981, cuando anotó el gol de la victoria ante Inglaterra en Wembley en el Campeonato Británico.
Tras su retirada, tuvo una importante carrera en los banquillos como asistente de Martin O’Neill, junto a quien trabajó cinco años en el Celtic ganando 3 ligas y llevando a los ‘Bhoys’ a la final de la UEFA. También estuvieron juntos en Inglaterra en el Wycombe, Norwich, Leicester City y Aston Villa.