Alumnos de primaria de las escuelas Frederic Mistral-Tècnic Eulàlia, Ramon Fuster y Avenç han transformado diferentes espacios del Hospital Infantil en un escenario lleno de decoraciones que refuerzan el espíritu navideño y llenan de ilusión a los niños y niñas hospitalizados.

Esta entrañable iniciativa parte de un proyecto educativo que nació hace seis años a partir de una historia de superación: la de Ànnia, una niña que es paciente del Hospital desde que fue diagnosticada y tratada por un tumor cerebral.

Durante su período de hospitalización, Ànnia tuvo la idea de hacer dibujos que se colgaron en diferentes lugares. A partir de ese momento, sus compañeros de escuela no dudaron en apoyarla de una manera divertida y a la vez emotiva: trabajar en la creación de decoraciones para adornar las paredes del Hospital de Día de Oncología y Hematología Pediátricas.

Esta acción, que une arte, solidaridad y educación, dio paso a otra historia, la de colaboración entre Vall d’Hebron, la Fundación Collserola y la Asociación 8.000 Estels, promovida por la madre de Ànnia, Joana Cervera, con el objetivo de concienciar y promover la investigación contra el cáncer infantil.

La implicación de escuelas y alumnos a través del adorno del Hospital Infantil ha crecido hasta convertirse en un proyecto consolidado de los centros educativos que forman parte de la Fundación Collserola, denominado ‘Somric amb tu’ (‘Sonrío contigo’). La confección de las decoraciones supone una experiencia transformadora para los niños, niñas y adolescentes, lo que les ha permitido comprender que las pequeñas acciones pueden generar un impacto positivo en la vida de los demás, además de adquirir valores como la colaboración, la empatía y la solidaridad. Y, por supuesto, cultivar las artes plásticas.

Sus trabajos repercuten en el bienestar emocional de los niños ingresados que se están recuperando de su enfermedad, quienes conviven con un entorno hospitalario más amable gracias a decoraciones hechas por otros niños y niñas de edades similares.

Este año, los motivos que llenan las paredes giran en torno a los atrapa-sueños, símbolo de protección de las fantasías oníricas. Una simbología asociada, a su vez, a lograr deseos y atesorar buenos recuerdos. Decenas de estrellas unidas a los numerosos atrapa-sueños que cuelgan en diferentes espacios sirven para dejar plasmados mensajes de esperanza y ánimo a los pequeños hospitalizados.

Esta iniciativa se suma a otras que llevan a cabo diferentes asociaciones, fundaciones y entidades para humanizar los espacios hospitalarios, haciéndolos más acogedores y cálidos. Y en este caso, reforzando el vínculo entre la educación, la comunidad y la salud.