Serena, auténtica y protagonista por su sencillez. Así sería LUPANPE si fuera una persona. Se trata de un espacio con una personalidad tan sencilla como firme, decidida y anclada a tierra. Este proyecto brilla por su capacidad para resaltar la riqueza del oficio artesanal, junto al valor de lo habitable.
En medio del bosque de Valle de Bravo se encuentra este íntimo refugio, mezcla entre la paz y belleza de la naturaleza con la nostalgia que solo los recuerdos e historias traen consigo. Con un diseño único, ideal para disfrutar tanto de momentos de desconexión como de comunión, LUPANPE se convierte en un aliado perfecto para otorgar a sus habitantes una vida llena de calidez.

La fuente que decora el patio central es una pieza traída especialmente desde Oaxaca.Alfonso de Béjar.
El corazón del proyecto
Al soñar con este proyecto, Santiago siempre supo que el pilar principal sería un patio central, tal como es el caso en la arquitectura marroquí, objeto de su profunda admiración. Este espacio se presenta como mucho más que solo un patio al aire libre, es el alma de la casa, un espacio de conexión, el nodo articulador para la distribución del proyecto mismo. Al ser un lugar tan especial dentro del LUPANPE, su decoración no podía ser tomada a la ligera, es por esto que la fuente que lo adorna fue seleccionada con intención: una piedra de una tonelada de molino de mezcal traída de Oaxaca, adquirida dos años antes de comenzar oficialmente con la construcción.

La habitación otorga descanso y desconexión a los habitantes mientras disfrutan de una vista del bosque.Alfonso de Béjar.