Miguel Indurain, Peio Ruiz Cabestany y Julián Gorospe no podrán saborear más los canutillos preparados por Juantxu Larrucea. El cocinero de Amorebieta, apasionado del ciclismo … y encargado en su día de alimentar a los ciclistas de la selección española cuando acudían a los Mundiales, falleció este jueves de forma repentina a los 81 años. Apreciado allá donde estuvo, deja numerosas amistades.

Hay quien le llamó el Arguiñano de los ciclistas. Natural de Amorebieta, donde regentó el restaurante Juantxu hasta su jubilación, también se dedicó a la hostelería en Durango y ejerció incluso de cocinero en barcos de pesca durante periodos de faena. Hecho a sí mismo, su apego al ciclismo le viene desde joven. Fiel seguidor de Julián Gorospe, disfrutó con sus triunfos, como aquel al sprint ante Sean Kelly en Ibardin en la Itzulia de 1984 o el que en el mismo alto le dio seis años más tarde, en 1990, el triunfo absoluto en la ronda vasca.

Encargado de los fogones de la selección cuando acudía a los Mundiales de fondo en ruta, entabló una relación estrecha con Miguel Indurain, que de vez en cuando se saltaba su dieta para degustar los postres de Juantxu. Con sus admirados corredores disfrutó de alguna que otra medalla, como la de oro de Abraham Olano en Colombia, y sufrió cuando los resultados no les acompañaron, como en Utsonomiya en 1990, donde se las tuvo que ingeniar con los japoneses.

Preparaba alubiadas tanto a los componentes del antiguo Reynolds como posteriormente a los de Euskaltel. Mantuvo asimismo una relación cordial con EL DIARIO VASCO, a cuyos periodistas guiaba en el automóvil que conducía en la Vuelta al País Vasco. Aprendían de ciclismo con él.

Los funerales tendrán lugar en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en el barrio de Larrea, en Amorebieta, este sábado a las seis de la tarde.