Quintos y a tiro de piedra de la plaza de Champions League que defiende el Chelsea. Ni tan mal para un Manchester United que se ha sobrepuesto a mil reveses, especialmente su entrenador: Rúben Amorim. Un golazo de Dorgu en el primer tiempo fue suficiente para los ‘red devils’, totalmente entregados a su destino en una segunda parte en la que el Newcastle no encontró el empate de chiripa.

En un ‘Boxing Day’ atípico, sin el aluvión de partidos de antaño debido a una cláusula en los contratos de emisión que sólo permite disputar cinco jornadas entre semana, fueron Manchester United y Newcastle los privilegiados en jugar en la tradicional fecha de locura Premier.

Dorgu, un velocista preciso

Old Trafford honró a la costumbre y acudió en masa al fútbol. Los ‘red devils’ salieron en avalancha y, pese un susto a pelota parada, achucharon a un Ramsdale que precisió de atención médica por un tirón muscular en su muslo. Ante tal empuje, el 1-0 cayó como fruta madura. Servicio desde la esquina, despeje defectuoso del gigantón Woltemade al corazón del área y Dorgu que armó la zurda con una delicatessen de media volea para colocar a los de Rúben Amorim por delante.

Dorgu anotó con un voleón el 1-0 del Manchester United

Dorgu anotó con un voleón el 1-0 del Manchester United / AP

El descanso fue un lujo para las urracas. Por momentos, el Newcastle hizo un rondo infinito con un United sin la brújula de Bruno Fernandes y un Casemiro que ya no está para según qué trotes. Lammens salvó el empate ‘geordie’ y, aunque Sesko asustó penalizando una pérdida con un disparo a la cruceta, los de Eddie Howe no se quedaron de brazos cruzados y Lewis Hall estampó un lanzamiento lejano contra el travesaño.

Gordon se lamenta por una acción fallada

Gordon se lamenta por una acción fallada / EFE

Locura final

El 1-0 era corto y ninguno de los dos reservó esfuerzos. El United, para cerrar el partido. El Newcastle, para firmar un punto que veían cercano. Sin dios, ni patria ni rey estaba el encuentro: una anarquía que alegraría al mismísimo Bakunin. El balón iba de área a área y no traspasaba las líneas de gol de puro milagro. Gordon fue primero para las urracas; Dalot no acertó prácticamente a arco vacío en el United. Los de ‘The Toon’ maduraban un poco más la jugada, los mancunianos saliendo como jabalíes al contragolpe.

Thiaw pelea con Zirkzee por el balón durante el Manchester United-Newcastle

Thiaw pelea con Zirkzee por el balón durante el Manchester United-Newcastle / EFE

A Rúben Amorim no llegaba la camisa al cuerpo. El portugués rezaba para sus adentros viendo que el Newcastle cargó con todo en los minutos finales y el generoso añadido de siete minutos. La suerte, por primera vez en mucho tiempo, sonrió a los diablos rojos.