La noticia ha caído como una piedra en Bizkaia. No por inesperada, sino por lo que simboliza. Manex Rezola, uno de los futbolistas jóvenes más … prometedores de la Segunda RFEF, decidió rechazar al Athletic y comprometerse con el Real Madrid. Un gesto poco habitual en el imaginario rojiblanco y que reabre un debate siempre incómodo en Bizkaia: ¿sigue siendo Lezama el destino natural para el talento vasco emergente?

Rezola, donostiarra, 19 años, zurdo y extremo derecho, milita hasta ahora en la UD Logroñés, donde se ha consolidado como una de las grandes apariciones del Grupo 2 de Segunda RFEF. Su irrupción ha sido tan rápida como contundente y no ha pasado desapercibida para los grandes despachos del fútbol español.

El Athletic fue uno de los clubes que más interés mostró por el futbolista. Desde Ibaigane se intentó cerrar su incorporación, pero el problema no estuvo ni en el tiempo ni en el dinero. Pero pronto llegaron noticias, y según fuentes cercanas a la operación, Rezola eligió ir al Real Madrid.

En Lezama se contemplaba un escenario progresivo, a través de una incorporación al ecosistema rojiblanco con un posible paso inicial por el Basconia, teniendo en cuenta la competencia existente en el Bilbao Athletic. La presencia de jugadores consolidados en el filial, como Bujan o Gift, hacía prever un camino menos directo hacia el primer equipo. Para el futbolista y su entorno, ese matiz fue clave. En Valdebebas, el discurso fue distinto. Más claro. Más agresivo.

El Real Madrid llevaba semanas siguiendo a Rezola. Finalmente, decidió ejecutar la operación abonando unos 150.000 euros, una cifra muy cercana a la cláusula de rescisión que figuraba en el contrato del jugador con el club riojano, con el que tenía vínculo hasta 2029.

La idea inicial es que el donostiarra se incorpore al Real Madrid C, también en Segunda RFEF, que atraviesa dificultades clasificatorias –decimocuarta posición en el grup 5– y que busca talento diferencial para salir de la zona baja. Pero el fichaje va más allá. En Valdebebas lo consideran un jugador «a vigilar», con el foco puesto en una posible progresión hacia el Real Madrid Castilla, dirigido por Álvaro Arbeloa.

Para muchos jóvenes, el Castilla representa uno de los mayores escaparates del fútbol español; visibilidad, cesiones a clubes de Primera y Segunda y un tránsito habitual hacia el profesionalismo, aunque la puerta del primer equipo sea casi utópica.

El guipuzcoano que salió de Gipuzkoa

Formado en equipos donostiarras como Antiguoko, Koxkas, Arrupe y Vasconia, su trayectoria llama la atención por un detalle significativo: ninguna cantera profesional apostó por él en su etapa formativa. Ni Athletic, ni Real Sociedad, ni Alavés, ni Osasuna. Rezola tuvo que salir de Gipuzkoa para encontrar una oportunidad real, y la halló en Logroño.

En la UD Logroñés, su crecimiento ha sido meteórico. La pasada temporada destacó en División de Honor Juvenil y este curso se ganó desde el inicio un hueco en el primer equipo. Ha disputado 14 partidos de Segunda RFEF, la mayoría como titular, ha marcado dos goles y fue titular en Copa del Rey.

El Real Madrid no se impuso en un desierto. Rezola llegó a manejar hasta 15 ofertas, entre ellas las de Osasuna, Girona, Cádiz, Oviedo, Sporting, Eibar, Córdoba, Ibiza o Cultural Leonesa. Incluso varios clubes extranjeros se interesaron por su situación. El Athletic estaba en esa carrera, pero llegó a la meta en segundo lugar.

La rapidez del club blanco fue determinante. Contrato profesional, pago inmediato y un proyecto deportivo bien definido. Sin ruido. Sin filtraciones. Cuando el resto quiso reaccionar, la decisión ya estaba tomada.La elección de Rezola ha generado un intenso debate entre aficionados del Athletic en redes sociales. Hay quien entiende la decisión desde una lógica puramente profesional: «El Castilla es un trampolín hacia el fútbol profesional mucho más potente que el Bilbao Athletic». Otros, más críticos, cuestionan la elección del Real Madrid frente a un club que facilita mucho más el acceso al primer equipo.

Entre ambos discursos aparece una reflexión recurrente: los jóvenes futbolistas ya no eligen solo por identidad, sino por oportunidades reales, tiempos y proyección. Y en ese contexto, el Athletic ya no es siempre «la opción obvia». Ibaigane lo intentó, pero Manex Rezola eligió otro camino.