La hoja de ruta copera prosigue sobre el plan recomendado para el Baskonia. A la espera de citas más comprometidas, nada de descuidos ante … rivales de talla menor. La aplicación de semejante máxima puede resultar fácil, pero el seguidor azulgrana tiene recuerdos recientes de derrotas imprevistas que, más adelante, cuestan la no consecución de ciertos objetivos mínimos. No fue el caso del primer duelo después de Navidad, en el que los de Galbiati despacharon al San Pablo Burgos para anotarse un triunfo que ayuda a llenar el granero en la competición doméstica. Casi nadie sopla al Baskonia en el Buesa. Tampoco fue capaz de hacerlo el último clasificado de la Liga ACB y serio aspirante al descenso. Ni una simple brisa convincente pudo articular el equipo de Porfi Fisac.
Tiros de 2
Tiros de 3
Tiros libres
Rebotes
27+13Defensivos+Ofensivos19+12
Tapones
Balones
OTROS
El San Pablo Burgos llegó a Vitoria con un importante contingente de aficionados que contribuyeron a una buena entrada en el Buesa y marchó magullado, pero con el amor propio sin demasiadas heridas. Los azulgranas aplicaron la inercia del más fuerte sin llegar al aplastamiento para sumar un triunfo que mantiene la brújula hacia la Copa del Rey en la dirección correcta. Las fechas posnavideñas mostraron a un Kosner Baskonia ajeno a resacas en el inicio del duelo, consciente de su deber y también de su superioridad. No es que su maquinaria echara humo, pero su capacidad de combustión fue suficiente. Tampoco hacía falta un incendio masivo para abrasar a un San Pablo Burgos que ya sentía el vacío sobre sus pies desde el cuarto inicial, escenario del primer zarpazo azulgrana con Luwawu-Cabarrot y Omoruyi como faros principales. Un parcial de 13-0 (16-4, minuto 5) permitió a los locales gobernar un partido en el que retornó Nowell para hacer pareja de extracomunitarios con Forrest mientras Howard y Simmons guardaban descanso. El base neoyorkino gastó empeño y sudor, pero su baja eficacia en el lanzamiento le penalizó. Sigue siendo el eslabón más débil dentro del cuarteto de extracomunitarios de la plantilla baskonista.
Las modificaciones apenas cambiaron el patrón habitual de rotaciones de Galbiati, siempre dispuesto a repartir minutos y protagonismo, incluso a costa del momento de inspiración que pueda atravesar cualquiera de sus hombres en cancha. Incluso el jovencísimo Joksimovic hizo su papel con minutos de valía verdadera, con la presión de no cometer errores e incluso con alguna que otra licencia para tirar. Eso sí, las jerarquías no se diluyen en el caso de Luwawu-Cabarrot, hermanado con la excelencia y detrás de todos los acelerones azulgranas en el duelo ante los burgaleses.
Entre los nuevos reclutas, emerge Omoruyi. El nigeriano forma parte de esa estirpe de jugadores con físico engañoso, con un cuerpo de apariencia pesada, pero con una mente rápida para tomar decisiones y dotar de consistencia al juego. Omoruyi supo tapar la tarde dispersa de Kurucs y también apoyó a Diop en otro partido serio bajo los tableros, pero también condicionado por los despistes y la acumulación de faltas de Diakite. La entrada a cancha del sustituto temporal de Sedekerskis permitió ajustar la defensa sobre Ethan Happ, principal amenaza burgalesa, para propiciar el despegue.
Distensiones
Se permitió el Kosner Baskonia algunos momentos de distensión en el tercer cuarto y en un cierre de encuentro en el que concedió demasiado a un visitante dispuesto a tomar el camino de vuelta a casa con alguna sensación positiva. Puestos a pedir, la renta final quizás pudo ser más amplia. Más que nada por aquello de que es el ‘average’ general el que marca cualquier posible empate a triunfos al cierre de la primera vuelta.
El duelo que había llegado con un holgado 54-36 al descanso se contrajo con cierto punto de alarma después de un parcial de 0-8 que animó a la parroquia burgalesa desplazada a Vitoria (54-44, minuto 23). Jackson dejó los complejos en el vestuario para devolver la esperanza a un San Pablo de repente revitalizado. Aguantó Galbiati a la hora de realizar una de esas permutas en las que el quinteto sobre el parqué desaparece casi por completo. Una acción de 2+1 de Corbalán retrató la resistencia visitante (62-52, minuto 26) antes de que Luwawu-Cabarrot tomara medidas urgentes.
No es casualidad que el Baskonia recuperara la seriedad con la calidad y el carácter canchero del galo y con la presencia de Omoruyi. Los azulgranas firmaron un parcial de 17-6 a caballo entre el cierre del tercer cuarto y los compases iniciales del último para reabrir la brecha en el marcador (79-58, minuto 34). La desaparición de algunas de las piezas más consistentes y la irrupción de algunos jugadores ‘fríos’ tras el paso por el banquillo propiciaron alguna que otra complicación en un partido que el Baskonia ya sentía ganado. Jackson y Meindl se empeñaron en meter el choque en un laberinto, pero llegaron tarde. Se colocó el San Pablo Burgos a diez puntos a falta de poco más de minuto y medio (83-73). El Baskonia controló su decaimiento y dejó para otro día cualquier intento de demolición.