La pequeña población leonesa de Villamanín va recuperando poco a poco la normalidad tras verse implicada en la polémica del año a cuentas de la Lotería de Navidad. Un agujero de cuatro millones de euros han tornado la alegría en tensión y desconfianza. En el ojo del huracán, un grupo de unos 15 jóvenes que conforman la Comisión de Fiestas de este pueblo del norte de la provincia, cerca del límite con Asturias.

Tras una larga reunión celebrada durante toda la tarde de este viernes entre gritos y reproches y bajo la vigilancia de la Guardia Civil, los agraciados alcanzaban un frágil y agridulce acuerdo con los responsables de las papeletas, que pondrán a disposición todos sus premios, a nivel personal y como organización, a cambio de que los vecinos cedan un porcentaje de su premio y que no les denuncien.

Visiblemente afectados, y algunos entre lágrimas, los miembros de la Comisión de Fiestas de Villamanín han explicado a El País qué es exactamente lo que pasó para que se esfumara parte de El Gordo. Explican que, como los últimos siete años, compraron Lotería de Navidad ya en el verano, tanto para los vecinos como para los habitantes de otras localidades cercanas y gente de paso. Vendieron 90 décimos en participaciones de cinco euros, de los cuales cuatro eran estrictamente para la Lotería y uno más, para financiar las fiestas.

Una mujer sonríe junto a una imagen de un décimo premiado, este viernes, en Villamanín (León)Campillo

Un total de 450 participaciones que se vieron salpicadas por un error: no consignaron todas las vendidas en la administración, algo necesario para que tuvieran derecho a premio. 50 de ellas permanecieron en la casa de uno de los jóvenes, lo que provocó que no quedaran validados los décimos correspondientes. Al darse cuenta del error, una vez realizado el Sorteo, este grupo de chicos y chicas de entre 18 y 25 años convocaron a los agraciados a un Hogar del Pensionista que soporto a duras penas el aforo.

«Jamás ha existido ningún tipo de trampa»

Entre sospechas de «tongo», los agraciados los acusaron de estafadores y de actuar a sabiendas para poder quedarse con 250 euros de esas participaciones. Algo que probablemente nadie habría llegado a saber si no hubieran tenido la suerte, y a la vez la desgracia, de que tocase allí el primer premio de la Lotería de Navidad.

«No hemos robado nada y jamás ha existido ningún tipo de trampa», exclama uno de ellos al citado diario con lágrimas en los ojos. Y es que, además del dinero del premio, muchos de ellos han perdido amigos y ahora se enfrentan a posibles consecuencias judiciales si finalmente alguno de los premiados decide denunciarlos.