Esta cabaña en California ha sido transformada en un refugio acogedor en el que el diseño se vincula con el entorno natural

Cuando una cirujana de San Francisco y su marido, empresario, compraron una peculiar cabaña de estilo alpino en Soda Springs (California) durante la pandemia, la concibieron como un refugio para escapadas. Con dos niños pequeños y un diferentes grupos de amigos que esperaban recibir, la pareja quería un lugar relajado, funcional y estrechamente conectado con el paisaje.

Para dar vida a esa visión, recurrieron a la diseñadora Heather Peterson, de Minneápolis, directora de Heather Peterson Design, que enseguida se enamoró del espectacular entorno de la propiedad -pinos cubiertos de nieve en invierno, praderas de flores silvestres en primavera- y conectó con el deseo de los propietarios de crear un refugio acogedor. «El follaje es muy diferente al de San Francisco», explica Peterson. «Queríamos crear una experiencia que resaltara el entorno natural».

cabaña de madera salón comedor y cocina

Los sofás de Clad Home se asientan sobre una peluda alfombra Tulu comprada en Etsy, mientras que los taburetes bouclé de setas en tono ciruela de Sergeant Sailor ofrecen una juguetona dosis de color.

Josh GrubbsTejidos coloridos y mucha textura

Esa conexión se refleja en la combinación de colores, los tejidos gráficos y los motivos florales de la casa, muchos de los cuales hacen referencia a los cambios de estación. Las mantas de Gregory Parkinson, los cojines de Svenskt Ten y los papeles pintados de Lake August introducen una paleta de colores viva pero con fundamento. Peterson también dejó que el arte diera forma a varias habitaciones: una gran obra de técnica mixta de Tia Keobounpheng -suprimera adquisición para el proyecto- marca el tono en el salón, haciendo eco de estallidos de color por todo el espacio de 5 metros de altura, mientras que las pinturas de flores silvestres encargadas a Bekah Worley refuerzan el diálogo interior-exterior de la casa.

Como la familia quería mudarse lo antes posible durante la pandemia -y los retrasos en la cadena de suministros hacían poco realistas las piezas a medida-, la diseñadora recurrió más de lo habitual a tiendas como West Elm, Blu Dot y Crate & Barrel. Pero en lugar de hacer concesiones, Peterson aprovechó las limitaciones para personalizar piezas clave y darles más presencia. En el dormitorio principal, recuperó la parte tapizada de una cama de madera de Crate & Barrel con un tejido guatemalteco vintage y añadió un almohadón con otro estampado de la misma región. «Este tipo de movimientos estratégicos realzaron las piezas y las hicieron especiales», dice. Las elecciones de Peterson también reflejan su interés por seleccionar elementos que resistan el paso del tiempo. «Consideré qué piezas disponibles podrían ser coleccionables en el futuro», explica, señalando el uso de las esculturales sillas de comedor Whit (los dos modelos Lulu y Georgia )de Sarah Sherman Samuel.