Viernes, 26 de diciembre 2025
| Actualizado 27/12/2025 13:26h.
El primer volumen de la quinta temporada de ‘Stranger Things’ acababa, ojo que se viene espóiler, con una sugerente revelación: Will (Noah Schnapp), el chavalillo que fue raptado al inicio de la ficción, se convertía en una suerte de hechicero y desarrollaba unos impresionantes poderes que le permitían meterse en la cabeza de los monstruos que asolan el pueblo de Hawkins y destrozarlos. ¿El inconveniente? Tiene que ubicarse cerca de algún demogorgon para poder acceder a la mente colmena a través de la cual actúa Vecna (Jamie Campbell Bower). Con este desenlace, la ficción plantaba la semilla hacia un posible final: quizá con el poder de Will, el de Once (Millie Bobby Brown) y el de Kali (Linnea Berthelsen), la joven número 8 rescatada de la base que los militares tienen en Del Revés, podrían acabar de una vez por todas con el villano de la función.

Estrenado ayer mismo, el segundo volumen de la quinta entrega pone a disposición de los espectadores otros tres capítulos en los que se revelan algunas de las incógnitas de la anterior entrega. A saber, se apuntan los orígenes de Vecna, se explica por qué ha raptado a doce niños a los que les hace vivir en una ilusión como si de ‘Matrix’ se tratara y se explica la razón por la que la doctora Kay (Linda Hamilton) está obsesionada con que atrapen a Once.
Vuelven a ponerse detrás de las cámaras Frank Darabont, responsable de ‘Cadena perpetua’ o ‘La niebla’, que dirige el quinto episodio, ‘Plan de choque’, y Shawn Levy, responsable por ejemplo de ‘Deadpool y Lobezno’, que dirige el sexto, ‘Fuga de Camazotz’, y codirige el séptimo, ‘El puente’, junto a los hermanos Duffer, artífices de la serie.
Más pausado y con mucha menos acción y espectáculo, aunque hay alguna secuencia en el hospital que homenajea con cierto tino a la de los velocirraptores en la cocina de ‘Parque jurásico’, este segundo volumen arranca con Hopper (David Harbour), Once y Kali escapando de la base militar de Del Revés. Los tres habían se iban a reunir en la iglesia con Nancy (Natalia Dyer), Jonathan (Charlie Heaton), Steve (Joe Keery) y Dustin (Gaten Matarazzo), pero este último ha propuesto a la pandilla visitar el laboratorio de Del Revés porque está convencido de que es allí donde está la suerte de generador que alimenta el escudo del muro que rodea Del Revés y tras el cual podrían encontrarse Holly (Tinsley Price) y Max (Sadie Sink).
Tres fotogramas de la ficción.
Netflix



Es un interesante punto de partida para tratar dos de las relaciones que han quedado más tocadas desde la temporada anterior, si bien el resultado es torpe y perezoso. La más frustrante, sin lugar a dudas, es la que mantienen Steve y Dustin. Recordemos que el mayor afeaba al más pequeño no haber llegado a tiempo a una incursión en Del Revés porque ¡le habían dado una paliza! Las tiranteces entre ambos van a más y no se resuelven hasta que Dustin reconoce que la muerte de Eddie en la temporada anterior le ha dejado tocado, algo que al parecer todos los espectadores sabíamos menos su mejor amigo, Steve. Es en el sexto capítulo también donde, ante una situación que parece de vida o muerte, Nancy y Jonathan finalmente expresarán lo que ninguno se atreve a decir, aunque nuevamente los espectadores ya intuyeramos todo. La que no parece haberse movido un ápice es la relación entre Once y Hopper, cuyo arco argumental cada vez se comprende menos. Él sigue desconfiando de ella y tratándola como a una niña -y ya van varias temporadas así-, a diferencia del trato que Joyce (Winona Ryder) le da a su hijo, Will, al que ya trata como un adulto.
Pero lo más sonrojante de todo es que ‘Stranger Things’ no parece confiar en sus espectadores. Es cierto que a estas alturas de la historia, la trama casi circular va enredándose como un ovillo y es más difícil de seguir, pero llenar los guiones de diálogos reiterativos que no hacen más que sobrexplicar y recordar lo que ya ha pasado y explicitar una y otra vez los próximos objetivos -como en el anterior volumen, hay tres o cuatro secuencias donde se exponen planes- agota al más fan de una serie que ha perdido buena parte de su encanto y humor y parece incapaz de sorprender al espectador.
En el haber, están el desarrollo de Will, un personaje cada vez con mayor peso en la ficción, cuya orientación sexual protagoniza aquí del único momento realmente emocionante y memorable de este segundo volumen, y el hecho de lo muy matizada que ha quedado esa presencia constante de los ochenta, que antes llenaba la serie hasta el empacho -aquí hay una referencia a ‘Pesadilla en Elm Street 3’ y poco más-. En ese sentido, parece que la serie ya no vive encerrada en la nostalgia o quizá lo que está ocurriendo es que era su única razón de ser. Con un planteamiento visual atractivo -de nuevo los efectos especiales brillan a la altura- y unas interpretaciones cada vez más justitas, sobre todo por parte de Millie Bobby Brown o el propio Noah Schnapp, a ‘Stranger Things’ le queda una última bala para recuperar su crédito. Casi todos los personajes se han reunido ya en Hawkins y prometen una última incursión en Del Revés para acabar con Vecna. Será el 1 de enero, a las 2:00 horas.
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