Manuel Barroso

Domingo, 28 de diciembre 2025, 11:04

El salmantino Mario Cea lleva media vida bajo dos luces distintas: las de los escenarios, intensas y eléctricas, y las de la naturaleza, suaves y pacientes. Guitarrista de largo recorrido y fotógrafo de prestigio internacional, Cea acaba de sumar un nuevo hito a su trayectoria al ser seleccionado para representar a España en la World Photography Cup 2025, uno de los certámenes más importantes del mundo. Lo hará dentro del equipo nacional, en la categoría de ‘Vida Salvaje’, junto a referentes de la fotografía como Marina Cano y Ruth Casanellas.

Lo curioso es que, en esta ocasión, él no presentó su trabajo a concurso. Fue la Federación Española de Profesionales de la Fotografía y de la Imagen (FEPFI) quien llamó directamente a su puerta. «Cuando me contactaron me quedé descolocado», reconoce. «He concursado toda mi vida, pero esta vez no fui yo quien envió las fotos. Han sido ellos quienes han venido a buscar mi trabajo, y eso emociona de una manera diferente».

Cea creció entre guitarras y prismáticos. Su padre tocaba en rondallas, su hermano mayor llenaba la casa de vinilos imposibles de conseguir en Salamanca y él se colaba en cuanto local de ensayo podía para probar guitarras, baterías y teclados. Sin embargo, al mismo tiempo, recorría los parajes de la provincia con unos prismáticos colgados del cuello, observando aves y pequeños animales con una fascinación infantil que nunca lo abandonó.

«Empecé como naturalista, mucho antes que como músico o fotógrafo», recuerda. «El campo fue mi primera escuela».

La música se abrió paso profesionalmente cuando, tras varios proyectos personales, recibió la llamada del guitarrista Juan Carlos Jiménez. Sustituyéndolo, Cea entró a formar parte de la banda de La Unión, donde continúa desde hace más de 25 años junto a Rafa Sánchez, recorriendo escenarios de toda España y parte del extranjero.

Pero, mientras el mundo de la música lo llevó a trabajar para otros, la fotografía se convirtió en su espacio más íntimo, más auténtico. «En la música interpreto canciones que no son mías. En la fotografía, todo nace de mí: si no estoy yo haciendo esa foto, nadie puede hacerla en mi lugar».

La imagen con la que representará a España es un martín pescador en pleno vuelo, captado mediante una técnica compleja que combina luz continua y un único destello de flash. El resultado es una estela luminosa que retrata el movimiento del ave antes de ser congelada en el instante final. Una fotografía que requiere cálculo, paciencia y un profundo conocimiento del comportamiento animal. «Ese pájaro es pura velocidad», explica con una mezcla de orgullo y prudencia. «Todo sucede en milésimas. La luz continua dibuja la trayectoria y el flash, disparado a la segunda cortinilla, congela ese milisegundo mágico».

Es una imagen que resume a la perfección la filosofía de su obra: técnica rigurosa, sensibilidad naturalista y una búsqueda constante de escenas que ocurren demasiado rápido como para ser percibidas por el ojo humano.

Para Cea, la convivencia entre los conciertos multitudinarios y la soledad de un escondite en mitad del campo no es una contradicción: es un refugio. «Salir a fotografiar después de una gira es terapéutico», confiesa. «La naturaleza es una válvula de escape. Tras tanta gente, tanta intensidad, necesitas volver a ti mismo».

Quizá por eso su discurso es humilde, casi tímido, cuando habla de su propio talento musical. Asegura que en los escenarios es «uno más», un profesional que cumple su papel en la maquinaria de un grupo mítico del pop español. Sin embargo, cuando habla de fotografía, aparece una luz distinta. Una certeza. «En la fotografía sí siento que he encontrado mi voz», admite. «Es mi espacio creativo. Mi forma de contar el mundo».

Al preguntarle por sus mayores desafíos, no duda: «Mantenerse». Llegar puede ser cuestión de un golpe de suerte; permanecer durante décadas es otra cosa. «Lo difícil es seguir creciendo, seguir formándote, seguir teniendo ilusión. Si te abandonas o lo pones en pausa, las oportunidades dejan de aparecer».

Por eso no se aventura a imaginar dónde estará dentro de diez años. No lo necesita. «Estoy satisfecho con lo que he hecho. Y si llegan más cosas, bienvenidas sean. Hace un año, nadie me hubiera dicho que estaría en el equipo español de una competición mundial».

Un artista completo que sigue mirando hacia adelante.

Hoy, Mario Cea continúa de gira con Rafa Sánchez y sigue detrás de la cámara para lograr esa foto única que la naturaleza le brinde.

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