Aprender a lidiar con la fama no es tarea fácil. Resulta complejo verse expuesto de la noche a la mañana y sentir como cualquier decisión o movimiento que se lleva a cabo es susceptible de todo tipo de comentarios. Todo aquel que ha pasado por ello así lo confiesa. Una de las ha experimentado la cara B de la popularidad es Esther Cañadas. La albaceteña está considerada un icono de la moda desde hace más de tres décadas, por lo que sabe muy bien lo que es estar en el ojo del huracán.
«Entiendo que hay que informar, que somos personajes públicos, pero también creo que hay límites», afirmó la modelo en una entrevista con Harper’s Bazaar. «Había demasiadas noticias sobre mí y muchas no eran verdad. No entendía nada, pero así aprendí el funcionamiento de todo», señaló al recordar cómo vivió su época más intensa a nivel laboral que coincidió con su boda con el también modelo Mark Vanderloo cuando solo tenía 22 años –se separaron apenas unos meses después de contraer matrimonio, pero su relación generó mucho interés ya que ambos habían ejercido de imagen del que se convirtió en uno de los perfumes más vendidos, DKNY– y con su posterior enlace con el piloto de motos Sete Gibernau tras cuatro años de noviazgo.

Thomas Iannaccone//Getty Images
Esta etapa en la que Esther Cañadas sufrió la persecución de los medios fue a finales de los años 90 y comienzos de los 2000, cuando su nombre ya figuraba entre los más demandados en la industria de la moda tras protagonizar numerosas campañas publicitarias, ser portada en multitud de revistas internacionales y desfilar para las principales firmas del sector. «Hay canciones generacionales que yo no me sé porque me salté esos años. Elegí una vida diferente«, expresó la supermodelo a nuestra cabecera.
Su rostro era conocido en cualquier rincón del planeta. Estaba en lo más alto de su carrera y, sin embargo, decidió alejarse de los focos para centrarse en tratar la vasculitis que le habían diagnosticado y cumplir su deseo de ser madre. «¿Miedo a dejarlo? Hombre, da respeto, tienes que ser consciente de tus decisiones. Pero yo me la he jugado muchas veces y siempre lo he hecho porque sabía que tenía que hacerlo«, argumentó Cañadas.

Xavi Gordo
Ahora, a sus 48 años, Esther Cañadas disfruta de nuevo de su vida como modelo tras su triunfal regreso en 2020 y trata de compaginarlo con su labor filantrópica, a la que lleva mucho tiempo dedicada. «Siempre he sido muy consciente de lo afortunada que he sido por nacer donde lo he hecho. Cualquier gesto, hasta el más pequeño, es importante. Toda ayuda cuenta», argumentó en su charla con Harper’s Bazaar.
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