La antigua gasolinera Goya muestra los primeros bocetos de su futuro aspecto interior. El Ayuntamiento de Vitoria impulsó en julio un concurso de ideas para … convertir el edificio en un referente de la movilidad sostenible. Sobre la mesa recibieron un total de 22 propuestas. Ahora, el jurado de expertos, integrado por representantes de Ensanche 21, el Consistorio, la Diputación y el Colegio de Arquitectos, han escogido los tres proyectos que optan a redefinir la construcción. Cada uno de los finalistas recibirá 5.000 euros y el ganador percibirá un premio extra de 15.000 euros.

La propuesta Brutiful deja prácticamente intacto el edificio. «Respeta la estructura y el contenedor y mantiene su ambiente interior», describen. Incorpora formas nuevas, respetuosamente, basadas en las propias del edificio. Por ejemplo, el mostrador de atención al público y los aseos repiten las líneas quebradas de la entreplanta, aunque ejecutadas con materiales diferente. Se valora positivamente que la propuesta no invente nada, sino que utilice las estrategias que el edificio proporciona para colocar un nuevo programa funcional, que será la base de su nueva vida. El jurado estima que «se trata de un proyecto en el que se reconoce el edificio existente, con una propuesta que mantiene el carácter de dureza industrial y que consigue transformar su función resolviendo los problemas con estrategias acordes a las utilizadas en el edificio preexistente».

La segunda mejor valorada, con 88 puntos, y la idea ‘Una escalera tres estratos’ concede a la rampa de la vieja gasolinera un papel protagonista, dedicándola a la atención personalizada y a la zona de charlas y conferencias, con el escalonamiento de plataformas superpuestas. Mediante el diseño de tres muebles, cuya simplicidad de formas y vinculación a los ligeros materiales de las carpinterías metálicas, son los que dan personalidad a la propuesta. Una puerta permite el acceso independiente a la sala de conferencias y exposiciones. El mostrador, encargado de la recepción y la escalera, en el centro, como protagonista de la nueva intervención. Este elemento, descolgado desde el lucernario crea una nueva trabazón entre los tres estratos que el proyecto identifica.

En tercer lugar, Hiri Tailerra-Taller Ciudad es un proyecto respetuoso con el edificio y cuya principal estrategia consiste en colocar unas pequeñas piezas rojas, color relacionado con el edificio. Con ellas, consigue organizar la planta y resolver el programa demandado de un modo poco intervencionista, sin necesidad de forzar el edificio existente. La pieza de la planta baja se inicia en la concavidad del espacio delimitado por la rampa quebrando, con un pequeño giro, que permite abrir un nuevo acceso desde el parque. Esta segunda entrada, soluciona la demanda de establecer varios accesos independientes, dejando pendiente la posibilidad de llegar a la cubierta sin necesidad de entrar al edificio.

En esta segunda fase, los tres trabajos seleccionados deberán desarrollar su idea a través de una memoria y propuesta gráfica en la que se presenten los contenidos del equipamiento. A la hora de diseñar el reacondicionamiento, las propuestas deberán contemplar dentro del inmueble diferentes zonas como un espacio de acogida, un área de información y atención, otra zona de trabajo con presencia de un máximo de 6 despachos y sala de reuniones. También contará con una reserva de espacio para zonas de almacenaje de diferentes folletos y material de consulta.