El nombre de Marc-André Ter Stegen ha aparecido en el radar del Girona como una posibilidad tan compleja como ilusionante. Si existe la mínima opción de incorporarlo, el club hará todo lo que esté en su mano para intentarlo. La necesidad de reforzar la portería es evidente y el perfil del guardameta alemán encaja de lleno en la búsqueda de una solución inmediata y de jerarquía para cambiar la dinámica del equipo. Mundo Deportivo ya avanzó el pasado 20 de diciembre que, además, el Aston Villa estaba atento al jugador por la situación del ‘Dibu’ Martínez.
La operación, en lo deportivo, no presenta demasiadas incógnitas. Solo podría plantearse en forma de cesión, un escenario que el FC Barcelona vería con buenos ojos en el actual contexto del jugador. El gran escollo está en lo económico. El Girona no puede asumir, ni de lejos, la ficha de Ter Stegen, muy por encima de cualquier salario de la plantilla ‘blanc-i-vermella’ y difícilmente compatible con una estructura que necesita reforzarse en varias posiciones.
El precedente más cercano es el de Livakovic, una operación que ya exigió un sacrificio económico importante por parte del futbolista. En aquel momento, el contexto acompañaba: problemas evidentes bajo palos, un proyecto que venía de competir en la Champions y un Mundial en el horizonte. El portero croata necesitaba jugar y la llegada de Ederson al Fenerbahçe terminó de empujar su salida hacia Montilivi. Con Ter Stegen solo podría darse una situación similar.
El club ‘gironí’ ha tanteado su situación y sabe que el portero está abierto a valorar la opción de jugar en la ciudad vecina. La proximidad con Barcelona y su realidad familiar, especialmente sus responsabilidades como padre, hacen que Girona aparezca como un destino cómodo y atractivo si decide buscar minutos de forma inmediata. Además, el guardameta necesita competir con regularidad para mantenerse como una opción real de cara al próximo Mundial, un factor que pesa en su reflexión.
Las vías para que la operación prospere son claras, pero complejas. O bien Ter Stegen acepta perdonar una parte muy significativa de su sueldo durante estos seis meses de competición, o bien el Barça asume la mayor parte de la ficha. El Girona tiene las cuentas saneadas, pero la situación deportiva, con el equipo en descenso, obliga a repartir recursos y priorizar un mercado amplio.
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Si el alemán acabara aterrizando en Montilivi, no habría periodos de espera ni procesos largos de adaptación. Míchel le entregaría la portería desde el primer momento si está en condiciones de jugar. A diferencia de lo ocurrido con Livakovic, la apuesta sería inmediata. Hoy es solo una opción lejana, pero en Girona saben que oportunidades así no se dan todos los días y en la dirección deportiva trabajarán para que no se remita todo a una ilusión, sino a una realidad que deberá contar con grandes esfuerzos por las tres partes.