El año que finaliza ha sido una losa para Cofidis

El ciclismo, no espera a los que se duermen en los laureles de su propia genealogía.

Mientras el Cofidis deambuló por este 2025 como un fantasma de lo que fue, aferrándose al reglamento para no desaparecer del mapa del World Tour, hay estructuras que están dictando una lección de modernidad y ambición.

CCMM Valenciana

Hablo del Tudor Pro Cycling, el proyecto de Fabian Cancellara que no ha venido a calentar el asiento, sino a desequilibrar el ‘status quo’.

La comparativa es, para el aficionado crítico, evidente. Mientras en el seno del equipo francés parecen más preocupados por justificar un año nefasto a base de historia y patrimonio, los suizos han entendido que el ciclismo actual se mide en precisión de relojero.

El crecimiento del Tudor no es una estimación, es una realidad aritmética: han cerrado 2025 asaltando la zona noble del ranking, superando a estructuras con el triple de presupuesto y diez veces más antigüedad.

“Mientras unos usan la historia como escudo para tapar un 2025 vacío de contenido, otros —como el Tudor— usan el presente para construir un futuro donde los galones se ganan en la meta y no en los archivos de la UCI“.

Fichar a Marc Hirschi y Julian Alaphilippe no fue solo un golpe de talonario; fue una declaración de intenciones.

El Tudor ha logrado lo que Cofidis parece haber olvidado: relevancia.

Ganar en la Comunitat Valenciana, brillar en la París-Niza con Storer y, sobre todo, correr con una identidad agresiva que ha hecho que sus invitaciones automáticas para 2026 no se sientan como un regalo administrativo, sino como un acto de justicia deportiva.

El contraste es total.

Tenemos a un histórico en horas bajas, salvado por la campana de un reglamento que premia a los tres mejores ProTeams, y a un equipo “nuevo” que ha escalado hasta esa misma posición por pura voracidad.

El Tudor crece de forma orgánica, con una base sólida de jóvenes y líderes que aún tienen hambre, mientras el Cofidis parece confiar en que su maillot rojo y blanco seguirá pesando lo suficiente como para que nadie note que, en la carretera, hace tiempo que dejaron de dar miedo. 2025 ha sido el año en que los relojes suizos han empezado a marcar el paso de un ciclismo que ya no entiende de herencias, sino de realidades.