Javier Cortés ocupa el tercer lugar en el ranking mundial de expertos en cáncer de mama y el primero en el subtipo HER2+, uno de … los más agresivos. Preside la Fundación Contigo contra el Cáncer de la Mujer y repasa las cifras de una enfermedad que todavía mata cada año a más de 6.600 mujeres en España.
La Sociedad Española de Oncología Médica estima que se diagnosticarán 37.682 nuevos casos en 2025, frente a los 28.000 de hace una década. «La incidencia del cáncer de mama ha mostrado un incremento progresivo de entre un 1% y un 2% anual, así que se espera que la cifra para 2026 supere ligeramente los 38.000 casos». Explica el doctor que este aumento es multifactorial: «El cáncer es una enfermedad que se asocia en gran medida a la edad y cada vez tenemos una sociedad más enjevecida, además de más numerosa. Por otro lado, los factores clásicos de riesgo han aumentado, ya que la obesidad, el sedentarismo, fumar y beber son cada vez más frecuentes en las mujeres, mientras que los factores de protección –tener muchos hijos, tener el primero a una edad temprana y la lactancia materna– han disminuido».
«Una de cada ocho mujeres acabará teniendo un tumor de pecho», avanza Javier Cortés. En la actualidad pelean contra esta enfermedad entre 140.000 y 150.000 mujeres en España. El de mama es el segundo cáncer con mayor incidencia en nuestro país después del colorrectal (resultado de sumar los 30.311 tumores de colon que se estiman se detectarán este año y los 14.262 de recto). En tercer lugar figura el cáncer de pulmón, con 34.506 nuevos afectados este año.
El de mama es todavía el tipo de cáncer que más mata a las mujeres, pero las tasas de supervivencia han experimentado un enorme crecimiento. «Hace veinte o treinta años se curaban entre el 55% y el 60% de las pacientes, pero hoy la tasa de supervivencia está ya en el 82%». El experto desgrana las razones de esta evolución: «Cada vez se diagnostica en estadios más tempranos, muchas veces en estadio 1 y 2. Además, los tratamientos son más eficaces: el mayor conocimiento de la biología molecular del cáncer, de los factores de crecimiento, etc. nos permite disponer de tratamientos más personalizados y efectivos».
«En España, el 95% de los cánceres de mama se detectan en estadio 1, 2 y 3, cuando están localizados en la mama o en la zona regional. La mayoría, de hecho, son estadios 1 y 2, que suponen entre el 70% y el 75% del total».
Un tumor de mama en estadio 1 significa que es pequeño (menos de 2 centímetros) y que se encuentra en la mama. En el estadio 2 el tumor es mediano (de 2 a 4 centímetros), está localizado en el pecho pero presenta poca afectación axilar. El siguiente estadio (3) se refiere a los tumores grandes (a partir de 4 centímetros) que presentan mucha afectación a los ganglios de la zona de la mama. En el último estadio el cáncer ha salido de la zona del pecho y ha provocado metástasis, esto es, las células cancerígenas se han propagado del foco original (la mama) a otros órganos (en el caso de los cánceres de mama, la metástasis suele manifestarse en pulmón, hueso e hígado).
El cáncer de mama se puede autodetectar. De hecho, una de cada cuatro mujeres (entre el 20% y el 25%) acude al médico porque se nota un bulto en el pecho, aunque la mayoría de las veces será benigno. Javier Cortés orienta sobre cómo hacer la autoexploración: «Es conveniente hacerlo una vez al mes, preferiblemente después de tener la regla, ya que en ese momento la mama estará menos densa y menos estimulada por los estrógenos. Se puede hacer en la ducha, estirando los brazos para comprobar que no asoma ningún bulto y, posteriormente, masajeando la mama. Una retracción en el pecho, esa sensación de que algo está ‘tirando’, es también un signo de alarma, igual que una supuración sanguinolenta en el pezón, una zona de costra o picazón».
Aunque cada vez se hacen menos mastectomías porque la detección precoz permite tratamientos más conservadores con el mismo resultado, todavía se extirpa la mamama en un 20% o un 30% de los casos. «Se hace por tres razones: porque el tumor es grande y, aunque pueda reducirse con los tratamientos actuales, la disminución no es lo suficientemente importante como para poder preservar la mama. Porque hay microcalcificaciones con diagnóstico de cáncer ductal in situ, que aunque no es un cáncer clásico —algunos lo consideran un precáncer— necesita extirpación y, cuando la lesión es muy extensa, es necesario quitar la mama. Y, en tercer lugar, cuando lo decide la paciente tras analizar los pros y los contras o cuando presenta una mutación genética asociada a un aumento del riesgo de cáncer».
Es el porcentaje de recaída de este tipo de cáncer. «Hay recaída cuando el tumor eliminado vuelve a aparecer o cuando el foco original provoca metástasis. En este último caso el cáncer es incurable y exigirá un tratamiento de por vida, aunque eso no quiere decir que la paciente vaya a morirse por esa causa. Hay mujeres que viven veinte años más y fallecen de otra cosa».
Tipos de tumores de mama y su tratamiento
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Receptores hormonales positivos y la proteína HER2 normal agresivos:
Las pacientes pueden tener tendencia a recaídas y, por lo tanto, el tratamiento suele ser una combinación de quimioterapia, hormonoterapia y, a veces, en combinación con inhibidores de ciclina, un nuevo fármaco dirigido contra proteínas intracelulares.
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Receptores hormonales positivos y la proteína HER2 normal no agresivos:
Las pacientes con este tipo de tumores de mama suelen presentar una tasa de recaída mejor y es habitual que requieran solo de tratamiento antihormonal. En ocasiones, necesitan quimioterapia si el tumor está muy avanzado.
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Tumores con sobreexposición de la proteína HER2:
La mayoría son agresivos, pero se trata del tipo de cáncer con mejor pronóstico porque hay tratamientos muy eficaces. Estos tumores dependen básicamente de la proteína HER2. Son tumores a los que, si les bloqueamos la proteína, la agresividad disminuye de forma muy importante y las células suelen morirse. Dado el mejor tratamiento y mejor conocimiento que existe de esta molécula, la combinación de quimioterapia más anticuerpos contra el receptor o bien de ‘Caballo de Troya’ contra el receptor hace que el pronóstico de estas pacientes sea, en general, muy bueno.
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Triple negativo (no tiene receptores hormonales y HER negativo):
Son muy agresivos. Se suele hacer tratamiento previo a la cirugía y dar un tratamiento que combina quimioterapia con inmunoterapia. Hoy el diagnóstico de estas pacientes ha mejorado de forma sustancial, salvo cuando hay metástasis.