Su debut sorpresa al piano en el concierto de Navidad junto a Kate Middleton y su desparpajo y educación a la hora de atender a los curiosos antes de la Misa de Navidad han cautivado al mundo. A sus 10 años, Charlotte de Cambridge empieza a perfilarse como una pieza importante dentro de la corona británica. Una popularidad que ha superado a la de su hermano George.
Su lenguaje corporal, su seguridad ante las cámaras y la manera en la que asume su lugar en los diferentes actos públicos han llamado poderosamente la atención, no solo del público, sino también de los expertos en realeza. Es solo una niña, pero nada parece casual: cada gesto, cada aparición y cada estilismo hablan de una estrategia silenciosa que comienza a dibujar el papel que la institución tiene preparado para ella.
Al igual que sus hermanos, Charlotte ha crecido bajo la sombra y el amparo de su madre, Kate Middleton. Pero su destino es muy diferente al de George. La mujer de Guillermo define a la perfección el modelo de princesa moderna, culta y comprometida que necesita la corte británica y su hija es su heredera natural.
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«George debe ser protegido»
En Lecturas hemos abordado este giro inesperado con María José Gómez Verdú, experta en protocolo y etiqueta. Bajo su punto de vista, que Charlotte haya superado a George en popularidad es algo «puntual» y no tiene nada que ver con la jerarquía. «George debe ser protegido por el peso de su destino, Louis aporta frescura y simpatía, pero Charlotte parece estar siendo preparada para ocupar un espacio clave», advierte.
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Desde la Casa Real británica no solo guían su formación académica, sino también se trabaja en cuál será su papel dentro de la familia real. Ocurrió con la princesa Ana, el príncipe Eduardo y el príncipe Andrés; y también con Harry, aunque su decisión lo hiciera saltar todo por los aires.
Para María José, el futuro de Charlotte pasa por ser «la representación elegante, la continuidad emocional y el vínculo natural con la ciudadanía, especialmente a través de la cultura y el arte».
Su debut junto a Kate Middleton en el concierto de Navidad, supuso un paso al frente para la joven princesa. Un acto con una fuerte carga emocional que, para la experta, marca una nueva etapa para Charlotte. «Comienza a ser presentada como una figura de acompañamiento institucional, especialmente ligada a su madre». Sin embargo, George está atado directamente a Guillermo por razones obvias.
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Para Gómez Verdú este protagonismo reciente de Charlotte «no es casual». «La princesa de Gales encarna hoy el eje emocional, estético y cultural de la monarquía británica, y asociar a Charlotte a ese relato refuerza sus valores, alejándola deliberadamente de etiquetas más disruptivas o comparaciones incómodas».
De ser cierto, la segunda hija de Guillermo y Kate será una pieza clave en el futuro de la corona inglesa. Un apoyo constante a George, pero con un camino personal muy ligado a la cultura y los actos sociales.
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Resulta significativo que sus posibles paralelismos históricos, como la princesa Ana por su fortaleza de carácter o incluso el príncipe Harry por carisma, parezcan descartarse de raíz. «El protocolo contemporáneo no solo ordena precedencias, sino que construye identidades», recalca la experta en protocolo. Y en el caso de Charlotte, todo apunta a que se busca una figura femenina «fuerte y visible», alejada por completo de polémicas. «Una especie de “segunda línea” sólida y confiable, esencial para el equilibrio de la institución».
A sus 10 años, Charlotte de Cambridge es, para la experta, «una princesa en formación, cuidadosamente guiada, cuyo lenguaje corporal, presencia y contexto apuntan a un rol definido, discreto y estratégico» marcado por su madre.