Gigantes tecnológicos como Google, Microsoft u OpenAI han intensificado la carrera por convertir el navegador en el centro de trabajo con inteligencia artificial. Una apuesta que promete cambiar la forma en la que gestionan sus tareas diarias los autónomos y los negocios. Y con la que pueden llegar también nuevos problemas de ciberseguridad y fraude digital.

Con Chrome integrando Gemini, Edge desplegando su modo Copilot y OpenAI lanzando Atlas, la competencia se ha transformado en una auténtica contienda por la atención del usuario profesional. Por no hablar de Perplexity, menos conocido para los profanos en el ámbito tecnológico, pero uno de los que ha apostado con más fuerza por este navegador autónomo.

  1. El navegador agéntico actúa por el autónomo, haciéndose cargos de funciones delegadas
  2. Qué ofrecen estas herramientas a los autónomos y pymes
  3. Riesgos de los navegadores con IA
  4. El contenido de una web o de un correo puede incluir órdenes maliciosas que la IA interpreta y ejecuta
  5. Cómo utilizar un navegador agéntico de forma que no cause problemas

El navegador agéntico hace el trabajo del autónomo y actúa en su nombre

Un navegador agéntico es, en esencia, un navegador que actúa por el usuario, siendo capaz de interpretar instrucciones y ejecutar tareas encadenadas sobre páginas web; con todo lo que esto conlleva.

Es decir, estas herramientas combinan modelos de lenguaje con automatización de acciones, ya se trate de interactuar con portales (pudiendo acceder a perfiles o rellenar formularios) o recopilar datos de varias fuentes (como un correo de Gmail o un documento en Docs) para generar un resultado concreto.

En palabras de Carlos Pérez, experto de Ibergy consultado por AyE, “son asistentes que van a ahorrar cientos de horas de trabajo al cabo del año, sobre todo en tareas administrativas; pero que requieren controles claros antes de fiarnos ciegamente”.

Qué ofrecen estas herramientas a los autónomos y pymes

“Ciertamente, para profesionales y pequeños negocios, los navegadores con capacidades de agente pueden automatizar gestiones recurrentes del día a día”, aseguró Pérez. Quien destaca quehaceres profesionales como pedir y comparar presupuestos, rellenar modelos de facturación o extraer datos de clientes desde varias plataformas.

En este sentido, pueden ayudar a preparar un resumen de facturas mensuales, buscar proveedores y organizar citas, funciones que aumentan la productividad, si se usan con criterio. En definitiva, resultan especialmente útiles en el caso de acelerar procesos repetitivos y mecánicos.

Riesgos de los navegadores con IA

El despliegue de estos navegadores no se está produciendo sin incidentes, que justifican esa necesidad de precaución. Uno de los más relevantes se conoció en junio, cuando la plataforma Aim Security detectó fallos que permitían que información interna de las empresas saliera sin control hacia servidores externos a través de los asistentes.

En la práctica, estos fallos podían provocar que documentos, mensajes o datos sensibles enviados al asistente terminaran en manos de terceros, sin que la empresa lo supiera.

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Carlos Pérez es
Carlos Pérez es

En concreto, se describió un fallo de tipo “cero clic” (es decir, sin necesidad de que el usuario realice ninguna acción), que filtraba datos internos, demostrando que un solo mensaje, diseñado específicamente para un ataque podía desencadenar una brecha de seguridad en los entornos corporativos.

El contenido de una web o de un correo puede incluir órdenes maliciosas que la IA interpreta y ejecuta

Tras esos primeros casos, los expertos en seguridad han alertado que la inyección de instrucciones (prompt injection) es una de las amenazas más claras. En términos prácticos, esto significa que el contenido de una web o de un correo puede incluir órdenes maliciosas que la IA interpreta y ejecuta inadvertidamente.

Además, se han identificado otros métodos como el de resúmenes manipulados de páginas web, ejecución de código a partir de respuestas generadas por la IA y fallos en integraciones con cuentas bancarias o sistemas de facturación.

Así, en la práctica, todo esto puede inducir a que un atacante acceda a credenciales bancarias o cualquier otro tipo de datos confidenciales, que la IA comparte por error. Carlos Pérez advierte de que “para un autónomo, un error de ese tipo puede suponer una pérdida económica inmediata difícil de revertir”.

Cómo utilizar un navegador agéntico de forma que no cause problemas

Antes de lanzarse a utilizar estas herramientas de IA, ya sea en entornos profesionales o para uso personal, la primera recomendación es establecer unas bases que reduzcan los posibles riesgos y permitan medir su impacto real.

Según el experto, “la clave está en que los agentes trabajen dentro de unos límites claros y con supervisión, especialmente en pequeños negocios donde cualquier error puede tener efectos muy graves”.

Dichas bases incluyen:

1. Adoptar la herramienta de forma gradual y controlada

La adopción de navegadores con capacidades de agente resulta más eficaz cuando se realiza mediante despliegues progresivos y acotados. “Mediante pruebas iniciales, hay que observar el comportamiento real del asistente antes de extender su uso a procesos sensibles”, indica Pérez.

Las principales herramientas de Inteligencia Artificial que ayudan a los autónomos en su actividad.
IA en el navegador: los autónomos pueden ganar productividad delegando tareas, pero nunca el control.

2. Establecer permisos mínimos y supervisión

Los modelos agénticos funcionan de forma más segura cuando operan con los permisos estrictamente necesarios, reduciendo el impacto de cualquier error o manipulación externa. En su caso, las acciones que impliquen información financiera o datos personales deberían requerir una confirmación manual antes de completarse.

3. Registrar la actividad

Tener unos registros detallados contribuye a identificar aquellos patrones anómalos y reconstruir posibles incidentes. Los navegadores de IA deberían generar datos para una revisión completa, en los que consten cómo se toman las decisiones automatizadas, el origen de los contenidos y las operaciones ejecutadas.

4. Hacer pruebas con datos ficticios

Realizar ensayos en entornos aislados permite comprobar que el agente funciona como se espera, sin poner en riesgo cualquier información real. Este tipo de pruebas facilita detectar errores o respuestas de la IA que podrían producir fallos a la hora de llevar su uso a la práctica.

5. Tener una formación básica

La presencia de estos navegadores en el entorno laboral exige que todo aquel que los use conozca sus capacidades y riesgos. Esto implica una formación mínima en criterios de verificación, orientada a identificar los resultados dudosos, revisar toda aquella acción que pueda suponer un impacto y, “sobre todo, no confiar ciegamente en el asistente”, apuntó el experto de Ibergy.

6. Garantías en el uso de datos

El uso de las herramientas agénticas requiere tener claro cómo se gestionan los datos y qué controles se aplican en cada etapa. En el caso de negocios con actividades sensibles, puede ser necesaria una auditoría independientes, junto a cláusulas específicas de responsabilidad.

“El equilibrio entre automatización y supervisión es la base para que estas herramientas aporten valor y no problemas”, concluyó Carlos Pérez. Su recomendación apunta a una implantación prudente y reflexionada que permita a autónomos y pymes aprovechar esta tecnología con garantías.