‘Yo soy Bea’ se convirtió en uno de los grandes fenómenos televisivos de los 2000. La telenovela diaria de Telecinco alcanzó cuotas históricas de audiencia, con una gran legión de fans enganchados a cada capítulo. En ese momento, todos los actores y actrices protagonistas alcanzaron una enorme fama, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

‘Yo soy Bea’
Mediaset
Las consecuencias de la enorme fama de la serie son algo que explicó Ruth Núñez, actriz que daba vida a Bea, en una reciente entrevista, y ahora también ha hablado Norma Ruiz, otra de las grandes protagonistas de la versión española de esta telenovela, en el pódcast ‘Cañas y barra’ de ‘eh!’.
Más allá de acaparar más o menos miradas, la actriz explica las consecuencias que esto suponía también para su carrera y las peticiones que recibía en programas de televisión: «Había algo que era complicado, porque la gente empezaba a verte y a llamarte para ir a los programas como personaje. Nos estamos equivocando: esto es un personaje».

Para explicar hasta qué punto llegaba, Ruiz relató una anécdota del año en que dio las campanadas en Telecinco encarnando el personaje, algo que se repitió en otras ocasiones con ‘Aída’, ‘Aquí no hay quien viva’ o ‘La que se avecina’. Sin embargo, la petición de mantener el personaje no se quedaba en el trabajo durante la retransmisión de las campanadas, sino que también se lo pidieron en las conexiones en directo para los informativos.
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«Me negué a hacer los telediarios como Bárbara, como personaje. Yo dije: «No, no, no, yo no salgo». Recibí presión, pero no lo hice y, hasta el día de hoy, no me arrepiento. Al productor, en un principio, no me insultó, pero no les gustó lo que hice. No todo vale. Yo la llamo la profesión de los ofendiditos, pero no te ofendas cuando te dicen que no o que no puede ser. Pero cuando es al revés, no puedes, no te dejan. Me ha pasado factura muchas veces», explicó durante la entrevista.