La noticia más inesperada de la temporada en el mundo del tenis llegó hace dos semanas, cuando el tenista Carlos Alcaraz anunció en sus redes sociales que dejaba de trabajar con su entrenador, Juan Carlos Ferrero, después de siete años de relación profesional. El técnico, que acababa de recibir el premio al mejor preparador del año, respondió con un mensaje en el que llamó la atención su «me hubiera gustado seguir«, que contradijo la versión oficial en la que la decisión habría sido de mutuo acuerdo.
Rápidamente aparecieron todo tipo de rumores que apuntaron al desgaste de la relación entre ambos, el cansancio del entrenador por los continuos viajes alrededor del mundo, discusiones por el lugar de entrenamiento o cuestiones puramente económicas. Entre estas habladurías está el desacuerdo por las habituales escapadas de Alcaraz a Ibiza a principios de julio, en el periodo de preparación para Wimbledon.
Un asiduo a Ibiza
Estos viajes son habituales desde el verano de 2023 y el deportista ha declarado en diversas ocasiones que le sirven para reponerse mentalmente de la gran cantidad de torneos de élite que disputa. Por cierto, el pasado julio bromeó en la sala de prensa del campeonato británico con que pedirá a Ibiza «que le pague» por la publicidad que realiza de la isla entre los demás tenistas.
El técnico ya expresó sus discrepancias al respecto en el documental ‘A mi manera’, que trata sobre el poco ortodoxo calendario de entrenamiento del deportista murciano. Ferrero le espeta: «En muchos momentos no estaré de acuerdo con tus decisiones y tú lo sabes» y comenta que tiene dudas de si «puede llegar a ser el mejor de la historia» con esa ética de trabajo. Anteriormente, en noviembre de 2023, el preparador hizo referencia a estos viajes en declaraciones a El País: «Hay que entrenar cuando toca y pasárselo bien cuando toca. En ese aspecto hay que mejorar ciertas cosas«.
Cláusulas del contrato inaceptables
Ferrero salió al paso de todas estas conjeturas con entrevistas a diferentes medios de comunicación en las que se le vio triste por la situación. «Éramos un equipo muy unido, pero por ciertos puntos, no se puede seguir», comentó a TVE y agregó que había «ciertas cosas del contrato que no había podido aceptar por principios».
También dejó caer al diario Marca que habría habido incomprensión por parte del equipo del tenista: «Puede ser que se hubieran podido salvar [las diferencias contractuales] si nos hubiéramos sentado a hablar«. Además, aseguró a ese medio que no había habido discusiones dentro del equipo y que necesita pasar «un tiempo de duelo» por la separación.
Centrado en entrenar
Por último, merece la pena mencionar la entrevista que el primer técnico de Alcaraz, Kiko Navarro, ofreció a RNE sobre el tema. Afirmó que la decisión de romper con Ferrero fue «más por parte del entorno que por parte del jugador. La gente que ha tomado la decisión, que no es Carlitos [Alcaraz], tendrá sus motivos».
«Cada persona es libre de opinar lo que sepa«, zanjó el padre del deportista a EFE sobre todas las declaraciones. Mientras tanto, el tenista número uno del ranking ATP y ganador de seis Grand Slam guarda silencio al respecto y se centra en preparar el Open de Australia, que empezará en enero.
En esta meta le ayudará el hasta ahora segundo entrenador del deportista, Samuel López, que asumirá el trabajo al frente del equipo técnico a partir de ahora. Se trata de un profesional que conoce muy bien el circuito de la ATP por su trabajo con otros tenistas de alto rendimiento como Nico Almagro o Pablo Carreño.
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