Especial Navidad: Suscríbete hoy a National Geographic por solo 1€/mes. ¡Última oportunidad al -75%!

¡NOVEDAD! Ya disponible la edición especial El cerebro infantil de la colección Los Secretos del Cerebro de National Geographic.

Sarah tiene 73 años y vive desde hace ocho años con enfermedad de Alzheimer. Su esposo informó al médico que, en el último mes, ha comido menos y ha perdido mucho peso. Hay un televisor a los pies de la cama de Sarah, donde por la mañana observa un programa de viajes. Luego, durante casi todo el día, escucha música clásica. Ya no interactúa ni se comunica con su entorno. De repente, clara e inesperadamente, Sarah le dice a su esposo: «Tengo miedo. Quiero que vengas conmigo».

Ésta es una historia real. Y no son infrecuentes. Resulta llamativo el alto porcentaje de profesionales que se dedican a la asistencia de personas con demencia que han vivido momentos parecidos durante los últimos dos siglos. Pero muy pocos están documentados. A este respecto, se ha señalado que los cambios conductuales asociados a este fenómeno podrían atribuirse erróneamente al efecto de la medicación y pasar inadvertidos por enmascaramiento.

Aunque el fenómeno se conoce desde hace tiempo, el nombre (lucidez paradójica -LP-) y el marco explicativo son recientes. En 2018, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE.UU. definió la LP como: «episodio de comunicación o conexión inesperada, espontánea, significativa y relevante en un/a paciente que se supone que ha perdido permanentemente la capacidad de interacción verbal o conductual coherente debido a un proceso de demencia progresivo y patofisiológico».

Pero no ocurre solo en pacientes con demencia. También se ha observado en pacientes con accidente cerebrovascular (ictus), tumores cerebrales, meningitis, estados de coma (antes de la muerte) o en trastornos mentales graves. Para mayor complejidad al valorar un episodio de LP, en cualquiera de estos estados está implicada la idea del «ser». Un debate que no es sencillo y que ha suscitado aproximaciones desde disciplinas como la Psicología, la Filosofía y la Neurología.

La lucidez paradójica puede ocurrir en demencias, ictus, tumores, meningitis, coma o trastornos mentales graves

Según los casos publicados, el antecedente más común es la existencia de un ambiente hacia la persona afectada de consideración como persona importante, única y valiosa. La música personal podría ser una importante catalizadora de estos episodios (lo que recuerda a la serie Stranger Things, donde la música ayuda a salir del Mundo del revés). Durante el momento de LP, el periodo de claridad mental es transitorio: suele durar un día o menos (como mucho, varios días). Y, posteriormente, la persona generalmente fallece en cuestión de minutos, horas o días.

Remisión espontánea de la demencia. Datos de Batthyány & Greyson (2021). Imagen elaborada por el autor.

Un estudio internacional analizó informes de casos detallados de 124 pacientes con demencia (72 mujeres y 52 hombres; edad media de 80.4 años) que experimentaron un episodio de lucidez paradójica (también recibieron datos extra de 73 pacientes con otras afecciones, como cáncer con deterioro cognitivo o traumatismo craneoencefálico, de los que informarán en otras publicaciones). En más del 80% de estos casos, el episodio de lucidez ocurrió de forma completa, con retorno de la memoria, la orientación y la capacidad verbal receptiva. Posteriormente, estas personas fallecieron en cuestión de minutos, horas o días.

La cercanía a la muerte tras un evento de lucidez ha generado el uso del concepto «lucidez terminal«. Pero este nuevo nombre acarrea un problema de subjetividad: indicar cuánto tiempo se considera «cercano» a la muerte. ¿Horas? ¿Días? ¿Semanas? De momento, la denominación más usada en la literatura es «lucidez paradójica» (porque no todos los episodios culminan en muerte). En relación con este debate, se ha propuesto que la ocurrencia de un episodio de lucidez sea considerado un «posible indicador» de muerte inminente.

Tras experimentar un estado de lucidez paradójica, la persona generalmente fallece en minutos, horas o días

En lo que concierne a las posibles causas cerebrales de estos episodios en la demencia, se ha sugerido la fluctuación de los neuromoduladores que se proyectan desde el troncoencéfalo a la corteza prefrontal medial y el hipocampo. Estas fluctuaciones no se deberían a fenómenos neuroregenerativos estructurales sino, probablemente, a variaciones en la actividad de las redes neuronales. Pero es importante advertir que cualquier aproximación neurocientífica es aún hipotética.

A la luz de estas consideraciones, resulta pertinente cuestionarse si no estamos ante un cambio de paradigma en pacientes con daño cerebral severo. Es decir, el escenario actual de la demencia, por ejemplo, como un proceso inexorable e irreversible de neuropatología estructural quizá debería revisarse para incluir un aspecto reversible y funcional de la fisiopatología, incluso en etapas tardías. Las implicaciones éticas del cuidado a estas personas tampoco deben pasarse por alto.

Ahora, en lugar de Sarah, imagina que es una persona muy querida quien «regresa» tras años en las «sombras». Inesperadamente, vuelve a ser como la recordabas, como si los años no hubieran pasado. Una grieta en el tiempo. Ese vínculo añorado. Un instante, donde la pregunta no es qué le pasa al cerebro, sino qué merece ser dicho. Pero hay palabras que no deberían depender de un último destello de lucidez para ser pronunciadas.